Dia 6 : Ascenso al Volcán Nyiragongo en el Parque Nacional de Virunga

Dia 6 : Ascensión al Volcán Nyiragongo

Como todos los días, suena la alarma temprano, hoy nos vamos del lodge, así que tenemos que marcharnos con todo, tanto con las maletas grandes (que se quedarán en el vehículo de Moisés) como las mochilas que nos vamos a llevar para el ascenso del volcán, en las cuales solo hemos puesto lo justo y necesario.

Al salir del tented camp olemos a tierra mojada, ha llovido durante la noche, pero ahora mismo está el cielo despejado. Vamos directos al restaurante. Todo está preparado a nuestra llegada, como siempre. Desayunamos y aparece Moisés, quien nos dice que desayunemos fuerte porque nos espera un día largo y duro y acto seguido empieza a reírse de nosotros diciendo que él va a estar  esperándonos a orillas del lago Kivu… 😉

Vista del Volcán Nyiragongo desde el Lodge

Mientras desayunamos recuerdo el día de ayer. Si alguien me pidiese un calificativo para ese día, solo uno, creo que diría INIMAGINABLE, porque hoy, un día después de haber visto lo que vi ayer, sigo casi sin creer que haya sido real. Si alguien me lo hubiese contado, no lo hubiera creído, es decir, hubiera pensando lo típico de: “están exagerando”. Cuando yo veía fotos de los gorilas, antes de empezar este viaje, siempre pensaba que no debía tener las expectativas muy altas, porque son animales salvajes y realmente nadie te garantiza nada. Pero ni en mis mejores sueños me hubiese imaginado tener la experiencia que tuvimos ayer y encima solos. Pienso, con cierta añoranza, en lo que estarán haciendo ahora mismo  todos los gorilas que observamos ayer durante una breve hora. No me importaría en absoluto repetir hoy exactamente lo mismo que hicimos ayer… 🙂 

Vic me mira y me pregunta en que planeta estoy y yo le digo que no he salido de La Tierra y que estaba abriéndome camino en medio de la densa jungla congoleña, rememorando la visita a los gorilas de montaña de ayer , le pico el ojo y le sonrío, pero con cierta melancolía, ya que estamos terminado el desayuno y nos toca ir a buscar nuestras mochilas e irnos.

Al regresar a la zona del restaurante están todos esperándonos. Me resulta un poco violento porque no me gustan las despedidas, pero ahí están todos los chicos que llevan desviviéndose por nosotros un par de días (aunque parece que llevamos aquí una semana entera). Nos despedimos de todos y empezamos a bajar las ya famosas escaleras que llevan hasta el parking de tierra donde están los barracones de los rangers. Hasta ellos nos están esperando abajo para despedirse. Y los niños al otro lado de la verja nos gritan y nos saludan levantando sus brazos casi al unísono: “bye bye Muzungu”…los niños de las aldeas también saben que ya nos vamos. Miramos hacia arriba y vemos el  Mikeno, ahora somos nosotros los que, en silencio, le decimos adiós, o tal vez hasta pronto…

Volcán Mikeno y barracones de los Rangers del P.N. de Virunga

Nos subimos en el vehículo conducido por nuestra “montaña congoleña” y nos vamos hacia la oficina de registro del Volcán Nyiragongo, dentro del Parque Nacional de Virunga. Por el camino vamos viendo el paisaje y a la multitud de personas que nos vamos cruzando. Estamos relativamente cerca, a unos 15 km de distancia, pero tardamos aproximadamente 45 minutos en realizar el trayecto.

 A un lado de la carretera se observa aún un cañón de artillería oxidado de cuando el ejército de la RDC, liberó  esta zona de los grupos armados. El trayecto transcurre rápido y no podemos evitar mirar el Volcán Nyiragongo con sus 3470 m desde la ventanilla del coche, no podemos parar de pensar como sera el ascenso. Estamos escoltados por los rangers con los que subimos hasta el lodge el día que llegamos.

Si ayer fue uno de los grandes días del viaje, hoy será otro. Vamos a visitar un lugar casi único en el planeta. Y decimos “casi” porque actualmente hay muy pocos lagos de lava que permanezcan constantemente activos y estables en todo el planeta. Hoy visitamos uno de ellos, concretamente el lago de lava que se encuentra en el interior del cráter del Volcán Nyiragongo. 

Los lagos de lava son casi inexistentes en la naturaleza, solo en casos muy concretos los lagos de lava han persistido en algunos volcanes. El Volcán Nyiragongo es un estratovolcán con erupciones estrombolianas. En su cráter de 2 km de ancho por 2´3 km de largo tiene una caldera en donde se encuentra uno de los pocos lagos de lava que hay actualmente en el planeta y uno de los más grandes, con más de 200 metros de diámetro y quizá varios kilómetros de profundidad. Es uno de los volcanes más activos del mundo, pero muy poco estudiado debido a los constantes conflictos armados que sufre el país desde hace años. El lago de lava fue descubierto por primera vez por un explorador de origen alemán en el año 1984. 

La erupción más reciente fue en el año 2.002, en la que la ciudad de Goma fue devastada por la lava, incluido el aeropuerto, motivo por el cual fue imposible la llegada de ayuda internacional. Murieron más de 150 personas y tuvieron que huir más de 400 mil habitantes.

Con temperaturas en torno a 1000 °C, el lago de lava cambia constantemente, ya que cuando la roca fundida entra en contacto con el aire, se enfría y forma placas sobre la superficie del lago.

Llegamos los primeros, nos registramos en el libro de entrada y nos dicen que tenemos que esperan a que lleguen 4 personas que están viniendo desde Goma. Mientras tanto aprovechamos para ir al baño, que es un caseta con un agujero, pero está limpio y también para hacernos las típicas fotos que ya habíamos visto decenas de veces por internet.

Zona donde está la oficina de registro para el ascenso al Volcán Nyiragongo

Hay muchos rangers y también varios porteadores, pero empiezan a llegar más. Durante la espera Moisés nos dice que todavía estamos a tiempo de no subir… El conductor nos ha salido bastante bromista ;).

Llegan varios coches y en ellos los que serán nuestros compañeros de ascenso al volcán.  Una pareja de Israel que lleva varios meses recorriendo algunos países de África, la cual nos dice que acaban de terminar el servicio militar en su país y quieren aprovechar para tener una aventura antes de empezar a trabajar, son mochileros, de unos 25 años. Hay otras dos personas, dos hombres franceses que trabajan en la ONU en Nairobi y que han venido para ver el lago de lava. Estas 4 personas acaban de llegar hoy mismo a la RDC y desde la frontera los han traídos directos hasta aquí. Este trekking no tiene la mismas normas que el trekking de los gorilas, es decir, no hace falta que te alojes durante dos noches en el Mikeno Mist Lodge ni en ningún otro lugar. Para el ascenso al volcán puedes llegar directamente (como han hecho ellos) y marcharte mañana mismo tras el descenso, como haremos todos.

Cuando contratamos el ascenso al volcán nos dieron la opción de elegir el “Paquete Mikeno”, si lo eliges, tendrás una mochila que te incluye un chubasquero, un suéter, una chaqueta térmica y un saco de dormir, además de  2 botellas de agua de 2 litros en cada mochila y también comida para el almuerzo, la cena y el desayuno del día siguiente. Este “Paquete Mikeno” tiene un coste adicional de $100 por persona. Si no se llegase a contratar dicho paquete, solo hay que tener en cuenta traer todo lo mencionado anteriormente, porque obviamente se va a necesitar, ya que en la cima del volcán hace bastante frío (temperaturas que pueden llegar a estar por debajo de los 0 grados). También hay que tener en cuenta que si se quiere contratar a un porteador para que suba dicha mochila, esto tiene un coste extra de 25 USD (y solo llevan un máximo de 15 kilos).

Tenemos que especificar que nosotros, debido al desconocimiento y la incertidumbre de no saber que íbamos a necesitar con exactitud,  SI incluimos dicho paquete, no obstante hemos de añadir que nosotros íbamos más o menos bien equipados y no usamos casi nada de lo que había en dichas mochilas, a excepción del saco de dormir. Es decir, si estás mínimamente preparado en cuanto a ropa se refiere, este paquete es innecesario y te ahorrarás un dinerito considerable.

Nosotros desde España  llevamos nuestro propio saco de dormir y usamos los dos, el nuestro y el que traía el “Paquete Mikeno” (el cual no estaba sucio, pero tampoco olía a limpio), así que realmente dormimos dentro de los nuestros por cuestión de higiene y por encima nos cubrimos con el otro. 

La comida que incluía para el almuerzo durante el ascenso consistía en un zumo, un plátano y un sandwich. La cena estuvo mejor de lo esperado, ya que  el paquete Mikeno incluye cocinero, el cual preparó tanto la cena como el desayuno del día siguiente. Pero la comida tampoco es algo por lo que merezca la pena contratar el paquete, ya que cualquier cosa que lleve uno mismo podrá servir para pasar el día y evidentemente será mucho más barato.

El resto del equipamiento de la mochila no lo usamos porque nosotros llevamos ropa térmica, chubasquero, un polar y un abrigo de plumas. Tenemos que hacer hincapié en que nosotros llevamos todo esto de nuestro país de origen porque teníamos espacio suficiente en la maleta. De no tener espacio para traer suficiente ropa de abrigo, mejor contratar el paquete, porque en la cima del volcán hace bastante frío.  Pero si tienes espacio, mejor que cada cual se traiga su propia ropa y ahorrarse el dinero, ya que con la ropa que incluía la mochila ocurre lo mismo que con el saco de dormir, no estaba sucia, pero desprendía olor a humanidad 😉 

Antes de comenzar el ascenso, uno de los rangers del parque nos hace una pequeña introducción del recorrido que vamos a hacer y el tiempo aproximado de subida. Se trata de 5 tramos con sus respectivas 5 paradas, aunque realmente la quinta parada es la propia cima y por lo tanto el final del ascenso. Se tarda aproximadamente entre  5 y 7 horas para realizar los 8 kms de recorrido hasta la cima.Se comienza a una altura de aproximadamente 1900 metros y se finaliza a 3.470 metros. 

Preparándonos antes del ascenso

Empezamos la subida al volcán cuando nuestro reloj marca las 10:15am. Hay un desnivel de 1.570 metros y 8 km por delante, así que Vic y yo nos lo tomamos con mucha calma. No hay prisa. Mejor ir a un ritmo lento pero constante.

La primera etapa va transcurriendo sin dificultad, el camino está muy bien, es fácil, con poco desnivel. Estamos atravesando la jungla y hace mucho calor y mucha humedad. Tenemos rangers y porteadores tanto por delante como por detrás de nosotros, como ayer en el trekking de los gorilas, unos abriendo el grupo y otros cerrándolo. Hay tantos que somos incapaces de saber cuántos son en total. Vamos muy despacio, pero debo admitir que el camino del primer tramo es fácil. Se notan los 2.000 metros de altitud pero vamos ascendiendo sin dificultad. La primera parada llega al cabo de una hora. Hay unos tablones de madera donde todos nos sentamos para descansar, beber y coger fuerzas. Mientras estamos sentados veo a los porteadores y los rangers…¿cuantas veces en su  vida habrán hecho este recorrido? Deben de conocer hasta la última piedra de este sendero. Yo estoy contenta y satisfecha conmigo misma. He hecho el primer tramo con muy poco esfuerzo, pero eso si, estoy sudando como nunca.

Zona de descanso

A los 10 minutos los porteadores empiezan a recoger las mochilas y empezamos la segunda etapa… ¡que corto se nos ha hecho el descanso!

Seguimos el sendero aún entre árboles, pero el desnivel del terreno empieza a cambiar  y se nota que ya estamos empezando a subir, se nota tanto la altura como la inclinación del terreno, ya que nos cuesta un poquito más que la primera etapa. A medida que vamos avanzando el bosque empieza a retroceder, hemos dejado atrás la densa jungla y ahora nos rodean los matorrales. Son casi las 12 de la mañana y el sol nos está achicharrando casi literalmente.

Poco a poco el terreno se vuelve cada vez más volcánico, hasta el punto en el que estamos caminando sobre un río de lava, fruto de las últimas erupciones del volcán.  Hace un calor terrible, menos humedad, pero mucho calor y el sol no nos da tregua. Pero el camino en sí mismo sigue siendo llevadero. Yo sigo subiendo despacio y a mi ritmo, la altura me afecta demasiado, así que prefiero pecar de exceso de prudencia e ir ascendiendo a un ritmo sumamente lento. Miro a la pareja de israelíes y se nota que la chica lo está pasando mal, lo cual es un consuelo para mi (mal de todos, consuelo de bobos)… pero ella va cargando con una mochila que debe pesar más de 20 kilos…Casi sin darnos cuenta hemos llegado a la segunda parada.

Entre Victor y yo nos bebemos una botella de agua completa (2 litros).  Viendo la hora que es, el ritmo que llevamos y la poca complicación del terreno, pienso en los blogs que había leído sobre este trekking y muchos decían que era terriblemente difícil y duro de principio a fin, cosa que no comparto, por lo menos en relación a lo que ya hemos recorrido. Las dos primeras etapas se hacen sin dificultad para cualquier persona, a menos que se suba con mucho peso en la mochila o que se tenga alguna enfermedad más o menos importante. En esta parada, además del agua, sacamos una barritas, necesitamos glucosa. El descanso de 10 minutos pasa como si hubieran sido 10 segundos.

Ascendiendo al Volcán Nyragongo

Empezamos la tercera etapa del trekking y terreno vuelve a cambiar nuevamente, la pendiente es más pronunciada. El ritmo de todos se ralentiza por minutos. Ahora ya el terreno es lo suficientemente inclinado y ya estamos a una altura considerable como para que vaya aún más despacio si cabe y más concentrada en mi respiración. Voy ascendiendo muy despacio, pero tengo al grupo de porteadores “pisándome los talones” y hablando y riendo justo detrás de mí, pegados a mi espalda y me están poniendo realmente nerviosa. No  dejan que me concentre ni que me relaje, así que le digo a Víctor que en vez de ir delante de mí, que vaya detrás y que me deje espacio. Necesito espacio. Los porteadores están invadiendo mi espacio vital, el cual necesito ahora más que nunca. Es sumamente desagradable, por lo menos para mi, estar intentando avanzar despacio y con tranquilidad mientras intento controlar mi respiración y estar oyendo a unos desconocidos hablar y reír justo en mi oreja, pegados a mi espalda. Así que tras este intercambio de sitio con Vic, ahora tengo el espacio que necesito para seguir ascendiendo. Este pequeño gran detalle es para mi como un chute de oxígeno. 

Lo bueno de la altura a la que ya estamos, es que de vez en cuando vienen algunas nubes que tapan el sol y se agradece muchísimo. El aire también se nota un poco más fresquito, con lo que alivia bastante la sensación de calor y bochorno que sentimos al comenzar el trekking. 

Esta tercera etapa se está presentando dura, ya que el terreno se torna abrupto y cada vez hay mayor inclinación, pero aun así, la concluimos dignamente. Hemos llegado a la zona de descanso y vamos a hacer una pausa un poco más larga, ya que aquí es donde vamos a hacer el almuerzo. Nadie habla con nadie, todos estamos exhaustos y el silencio se hace omnipresente.

Zona de descanso

Miramos que hay en las mochilas para almorzar: un zumo, un huevo cocido, un plátano totalmente escachado y un sandwich con mayonesa, así que optamos por comer algo de lo que hemos traído de España, no tenemos ganas de una gastroenteritis ;). Tras recuperar energías, nos ponemos otra vez en marcha. Estoy casi saltando de alegría, me está costando mucho menos de lo que había imaginado. Vamos a decir que yo me había preparado psicológicamente para lo peor, pero estaba siendo mucho mejor de lo esperado (por lo menos por ahora).

En esta cuarta etapa la inclinación es terriblemente mayor y el terreno volcánico tiene muchas piedras sueltas. Esto empieza mal, pero se pone peor con cada paso que damos. Cada metro me resulta extremadamente extenuante. Creo que canté victoria antes de tiempo. La inclinación y la altura ya me están pasando factura. Noto como la frecuencia cardiaca aumenta y con ella aumenta mi intranquilidad  y pierdo por momentos el control de mi respiración.

Trekking de ascenso al Volcán Nyragongo

Me agobio y me paro para intentar respirar con normalidad. Esta acción la repito en varias ocasiones, más de las deseadas. Hasta que llega un momento en que necesito parar para descansar. No es una de las paradas oficiales, pero yo no puedo seguir. Avanzo a duras penas, me está costando una barbaridad. Hemos perdido de vista a los demás, el grupo se ha fragmentado. Hasta que llegado un momento vemos a los chicos de Israel sentados en el tronco de un árbol… ¡la cuarta parada!. Pero cuando llegamos, nos informan que solo es una zona de descanso, no es la parada oficial. El alma se me cae a los pies. Aún no se ha acabado la cuarta etapa… y mis fuerzas me están empezando a abandonar.

Continuamos subiendo, pero para ser del todo sincera, ya no era de forma muy digna. Estoy cabreada y frustrada, cansada, agotada, preocupada. Noto el corazón en la boca y la respiración es cada vez más agitada. Me paro constantemente. Tras una curva pienso que ya estamos a punto de llegar y cual es mi sorpresa cuando veo un camino de cabras que sube en zig zag con una inclinación considerable… casi me echo a llorar.  Esta etapa me está resultando larga, complicada, dura y angustiosa. Parece que no se va a acabar nunca. Es mucho más difícil y larga que las 3 primeras. Lo único positivo de este tramo es que ya no se nota humedad ni hay calor asfixiante, de hecho se nota aire frío, el cual se agradece enormemente. Hasta que llegado un punto se pone a llover, así que tenemos que pararnos para ponernos los chubasqueros, la excusa perfecta para descansar un poco y coger aire.

Los porteadores nos ofrecen los chubasqueros incluido en el Paquete Mikeno, me pongo el mio y noto un olor “raro”, pero no digo nada y de repente veo a Victor hacer un aspaviento con las manos y quitarse el chubasquero mientras dice: “¡esto apesta!”, me resulta inevitable soltar una carcajada. Vic es muy “maniático” para los olores, pero en este caso en concreto tenía razón, el olor del chubasquero tiraba para atrás. Así que cogió su propio chubasquero de nuestra mochila y yo aproveché para hacer lo mismo, me quité el que me habían dado y me puse el mio.

Parada en ruta por la lluvia

Continuamos el ascenso y mi desesperación se acentúa. ¿pero dónde diablos está la cuarta parada? Victor me dice que mire hacia arriba, que ya se ven a lo lejos las cabañas donde pasaremos la noche, pero yo prefiero no mirar, estoy concentrada en el suelo, en no tropezar, en no pisar una piedra suelta, en respirar, en no agobiarme…Seguimos subiendo, seguimos ascendiendo y sigue aumentando la inclinación, la altura y la dificultad. Ya ha dejado de llover y es mejor quitarnos los chubasqueros, ya que son plásticos y están haciendo un efecto invernadero nefasto. Estamos sudando como pollos asados.  

Cabañas en la cima del Volcan

“¡¡Esta etapa es un engaño, deberían dividirla en dos, esto es inhumano!!”… pienso para mi misma. Cuando creo que ya no voy a tener fuerzas para continuar, oigo voces, levantó la cabeza y veo una especie de caseta en lo alto donde está el primer grupo esperándonos. ¡por fin! Un pequeño esfuerzo más y llego.  Víctor lleva todo el trayecto dándome ánimo. Llegamos a la cuarta y penúltima parada, la cual tiene unas vistas espectaculares.

Vistas desde la cuarta parada del trekking

Al llegar disfrutamos de las vistas y descansamos. Pero irremediablemente al mirar hacia arriba, vemos el camino que lleva a la cima. Es simplemente terrible. 

Las cabañas y la cima se ven muy cerca, parece que están ahí mismo. Así que por malo que sea el camino, voy a llegar aunque sea a cuatro patas o reptando, me da igual, pero voy  a llegar, eso es un hecho. Y esta certeza me da las fuerzas necesarias para continuar el camino tras una breve pausa.

Comienza la última etapa, la cual es la más corta, pero también la que peor tiene el terreno. La inclinación es tal, que muchos tramos los subo a duras penas, algunos a casi cuatro patas y otros con ayuda de Victor. 

Ultima etapa del trekking

El camino es terrible y difícil, el peor de todos sin duda alguna, pero es corto y el hecho de saber que la cima está ahí mismo, minimiza todas las complicaciones, pero es un verdadero camino de cabras. En este momento pienso en cómo diablos voy a bajar por aquí mañana… pero automáticamente saco ese pensamiento de mi cabeza, mañana ya veremos que pasa, ahora hay que llegar a la cima.  Ya estamos a la altura de las primeras cabañas, un pequeño esfuerzo más y llegamos.

Llegando a la cima

Los casi 3.500 metros de altura se notan muchísimo, ya ni me molesto en concentrarme en respirar, ni en relajarme ni en nada de nada, mi objetivo es avanzar lo poco que nos queda y llegar…llegar…llegar…

Las cabañas de la cima del Volcán Nyragongo

Y casi sin darnos cuenta llegamos…¡ llegamos al borde del cráter! y justo en ese momento nos quedamos sin respiración.

Vistas desde el borde del cráter

¡Madre mia!, no damos crédito a lo que tenemos ante nosotros. Totalmente en silencio nos quedamos mirando fijamente el lago de lava. Al ser de dia no se aprecia bien, pero aun así el lugar impacta de tal forma que seguimos sin pronunciar palabra.

Felices y emocionados despues de la dura subida al Volcán Nyiragongo

Transcurridos unos minutos, Víctor me mira, me felicita y me abraza de emoción. En este momento ya no recuerdo el ascenso, todo se ha ido de mi mente y ahora solo pienso en como se verá el lago de lava cuando sea totalmente de noche.

Vista del lago del lava del volcán

Alguien se nos acerca para indicarnos cuál es nuestra cabaña, pero no prestamos mucha atención. Somos incapaces de apartar la vista del cráter. El lugar es casi irreal, parece sacado de película de ciencia ficción.

Show de lava hipnótico

La temperatura baja por minutos y el aire cada vez es más frío, pero no queremos movernos de donde estamos, no queremos dejar de mirar. Tenemos miedo que las nubes o la niebla puedan tapar las fantásticas vistas que tenemos ahora mismo.

Lago de lava del volcán Nyiragongo.

Todos los del grupo estamos muy felices. El ascenso ha sido duro, pero ha valido muchísimo la pena. Justo en ese momento nos percatamos de que un chico que no sabíamos quien era, nos pide sacarnos una foto del grupo, se llama Estimic y es el guía de los chicos que trabajan en la ONU y que han venido desde Kenia. Los chicos de Israel, no traen guía, nosotros tampoco.

Foto cedida por Congo Tourism Gate

El lugar es extraordinariamente sorprendente. Jamás pensé que existiera en nuestro planeta algo así. No dejo de mirar el cráter. La ebullición de la lava me ha hipnotizado. Victor está totalmente eufórico.

Ondeando la bandera de la RD Congo en la cima del Nyiragongo

Pero al cabo de un rato tenemos que ir a la cabaña para cambiarnos de ropa, ha bajado considerablemente la temperatura. Mientras nos estamos  poniendo la ropa térmica y el abrigo, nos tocan en la puerta para avisarnos de que la cena está lista: chuletas de cerdo con arroz y verdura… ¡vaya, que lujazo!. Esto no nos lo esperábamos, así que agradecimos una cena en condiciones. Cenamos en una de las cabañas junto al calor de las brasas. Un momento realmente agradable, no obstante cenamos lo más rápido que pudimos, ya que había algo que nos estaba esperado y que a modo casi telepático, nos estaba llamando. Así que volvimos al borde del cráter. Ya se había hecho totalmente de noche y al subir y ver el lago de lago al rojo vivo, incandescente y en ebullición, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, miré a Víctor y le dije: “si existe el infierno, esa es la puerta de entrada”… 

Increible ver la lava incandescente iluminando todo el cráter durante la noche.

Estamos totalmente extasiados, estamos viendo algo realmente único e impactante. Buscamos un lugar relativamente cómodo y seguro para sentarnos y deleitarnos de este espectáculo de la naturaleza.

Vista de la lava de cerca

Transcurren varias horas y no nos cansamos de mirar. Los rangers, los porteadores y todas las personas que han subido con nosotros se han ido a dormir, incluso los chicos de Israel y los franceses. Nosotros sin embargo continuamos sentados al borde del cráter, solos y en silencio.

Cambios constantes en las formas del lago de lava

Este momento es nuestro, únicamente nuestro. Sentados al borde del crater del Volcan Nyiragongo viendo en ebullición su lago de lava. Notamos incluso el calor en nuestras mejillas y oímos el rugir de la lava. Es fascinante y al mismo tiempo acojonante.

Disfrutando de las vistas y de las estrellas

Así estamos dos horas más y no nos cansamos, ni el frío puede con nosotros. Miro el reloj, son casi las 12 y media, tampoco es tan tarde. A la cima llegamos sobre las 5, tardamos en total 6 horas y media en el ascenso… y la mayoría se fue a dormir sobre las 9, cosa que a nosotros nos pareció increíble teniendo en cuenta dónde estamos. 

Lago de lava por la noche, sencillamente increible

Al cabo de un rato decidimos irnos a dormir, nuestra intención es madrugar para seguir disfrutando de este increíble lugar y ver amanecer viendo el lago de lava. Así que nos vamos a nuestra cabaña, la cual es básica y tiene dos colchonetas en el suelo, pero está helada y es en ese momento cuando decido que voy a dormir tal cual estoy vestida y que voy a dormir dentro de mi saco y a taparme por encima con el otro. 

Interior del refugio.

Mientras preparamos las “improvisadas camas” nos damos cuenta del olor que desprende la ropa del Paquete Mikeno, una mezcla entre tigre y testosterona bastante desagradable. Ha sido un acierto traer nuestros propios abrigos.

Bajo la luz de nuestros frontales nos metemos dentro de los sacos de dormir deseando que sean ya las 4:30 (hora a la que hemos puesto la alarma). Vamos a dormir menos de 4 horas, pero no nos importa lo más mínimo.

Cierro los ojos y veo el color rojo de la lava, noto el pulso acelerado, pero me quedo dormida al instante mientras pienso en la puerta del infierno…

Publicado por L&V

Viajeros apasionados, incombustibles y siempre listos para viajar :)

2 comentarios sobre “Dia 6 : Ascenso al Volcán Nyiragongo en el Parque Nacional de Virunga

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