Dia 5 : Visita a los Gorilas de Montaña en el Parque Nacional de Virunga

¡¡Ha llegado el ansiado día!! Nos despertamos antes de que suene la alarma y nos vestimos en un abrir y cerrar de ojos. El modelito que toca para el día de hoy es simple:  botas de trekking, pantalón largo y grueso, camisa de manga larga para evitar arañazos  y calcetines altos, gruesos y por fuera de los pantalones para minimizar las picaduras de las hormigas rojas y las ortigas (somos la elegancia personificada) 😉.

Estamos listos para ir a desayunar y al salir del tented camp nos da la bienvenida un maravilloso amanecer con los rayos crepusculares a través de nuestro guardián el Volcán Mikeno, ¡preludio de que hoy va a ser un gran día!

Amanece tras el Volcán Mikeno

Llegamos al comedor y la mesa para desayunar ya está lista, hay un buffet muy variado y completo y por supuesto pedimos nuestra “tortilla española”, como cada mañana desde que la descubrimos, por primera vez, en el hotel de Kigali. A los pocos minutos aparece nuestra “montaña congoleña” que nos dice que viene con nosotros ya que somos los únicos turistas que vamos a ir hoy a ver los gorilas de montaña y como no tenemos guía contratado, pues no nos quiere dejar solos con los rangers… Un momento, ¿ha dicho solos?, no me lo puedo creer, lo voy a repetir por si no lo he dejado suficientemente claro: ¡¡¡vamos solossssss!!! ¡¡Madre mía, que lujazo!! 🙂

 A nosotros no nos supone ningún problema ir solos con los rangers y así se lo hacemos saber a Moisés, ya que somos conscientes de que no tiene obligación de venir con nosotros, no entra dentro de sus funciones, pero bromea con Víctor y le dice que no lo quiere dejar que vaya sin su “protección”, por si alguna gorila se enamora de él…😉, pero inmediatamente nos deja claro que mañana ni de broma sube con nosotros al volcán…ya me parecía a mi…jejejejeje. Yo creo que viene porque no tiene nada mejor que hacer y porque deben haberle dicho que la familia de gorilas que vamos a ver no debe estar excesivamente lejos, ya que los gorilas son rastreados desde muy temprano en la madrugada para saber donde han dormido, donde están y por lo tanto, por qué zona se van a mover durante la mañana.

Nos bebemos el desayuno y en cuestión de 10 minutos hemos acabado, así que vamos a buscar nuestras mochilas, donde sólo ponemos las cámaras, los chubasqueros por si llueve, varias botellas de agua y por supuesto los documentos importantes y el dinero. Ya estamos listos y deseando salir.  Bajamos esas interminables escaleras que nos llevan hasta el parking de la entrada, donde están los barracones  y ahí vemos al grupo de rangers que nos van a acompañar hoy. Son aproximadamente 12 rangers armados, de los cuales uno es como el que hace de rastreador-guía y da las indicaciones al resto, el jefe.

Nos dan una pequeña charla de la familia de gorilas que vamos a ver, son la 2º familia más numerosa de este sector del parque, con más de 35 miembros. Hay muchos gorilas pequeños y juveniles, también hay muchas hembras y por supuesto hay varios espaldas plateadas, pero sólo uno de ellos es el dominante. Nos explican que normalmente los gorilas se levantan con las primeras luces del día, salen de las “camas” que se construyeron con hojas la noche anterior en torno al macho dominante. Duermen en el suelo porque son muy pesados para poder dormir en las ramas de los árboles como hacen los chimpancés. Después de levantarse, comienzan a moverse sin parar por la zona hasta que encuentran un sitio donde haya comida en abundancia para todo el grupo y después se echan una siesta, para luego continuar comiendo y posteriormente buscar el sitio idóneo para construir la que será su nueva cama para esa noche. Y seguro que alguno estará pensando: ¿y por qué no duermen en la misma cama que la noche previa?, pues básicamente porque no debe oler nada bien ya que los gorilas mientras están acostados por la noche, no se levantan para ir al baño y cagan donde mismo duermen. No es muy higiénico y además denota cierta holgazanería, pero así es.

La idea es que nosotros lleguemos en el momento en el que ya hayan encontrado ese sitio para comer y podamos disfrutar de ellos mientras están comiendo o empezando la siesta. Si se estuvieran desplazando, nosotros intentaríamos ir paralelos a ellos a una distancia de seguridad, pero no es lo ideal.

Nos repiten las normas que ya sabemos porque nos las dijeron la noche anterior: mientras dure la observación de los gorilas no podemos tocarlos, ni acercarnos a una distancia inferior a 7 metros, no podemos comer, beber o fumar en su presencia (increíble que tengan que decir esto, pero lo dicen, obviamente habrá habido más de 4 que hayan encendido un cigarro), las fotos sin flash (muy muy muy importante). Eso lo repiten sin cesar.

Si tenemos ganas de toser o estornudar hay que hacerlo en la dirección contraria a la que se encuentran los gorilas y por supuesto tapándonos la nariz y la boca. Llevaremos la mascarilla puesta siempre, aunque para alguna foto puntual dejan que te la bajes para que no salgas como si estuvieras dentro de un quirófano 😉. La mascarilla es para proteger a los gorilas de posibles enfermedades que nosotros les podamos transmitir, ya que el 98% de sus genes son idénticos al de los humanos. Una gripe en una cría de gorila tendría consecuencias nefastas y como es obvio, no va a ir ningún veterinario a examinarlo. Algo importante de lo cual nos informaron es de que prohíben a los menores de 16 años realizar esta actividad debido al riesgo  de que pudieran estar incubando alguna enfermedad infantil tipo rubeola, varicela, etc… y que algún niño o adolescente se la pudiera transmitir a algún gorila y éste contagiar al resto de la familia.  Según nos dijeron no están dispuestos a asumir este riesgo ni aún usando la mascarilla, así que hasta que no se tenga más de 16 años no se podrá observar a los gorilas de montaña, por lo menos en la RDC, en los otros dos países vecinos, Uganda y Ruanda, desconocemos si son tan rigurosos con esta norma en particular.

Para la observación de los gorilas no puedes tener contigo ni la mochila ni los palos de trekking, ni siquiera agua, ni cualquier otra cosa que lleves encima salvo la cámara. Es decir, una vez se haya localizado a la familia, las mochilas se quedan en una zona determinada junto a algunos rangers y el resto continua hasta que nos hayamos acercado lo suficiente (7 metros), esto lo comentamos por si alguien quiere llevar una riñonera con sus cosas de valor debajo de la ropa. Nosotros las tuvimos que dejar en las mochilas, las cuales perdimos de vista durante una hora y no nos gustó mucho la idea, pero no nos permitían tener otra cosa encima que no fuese la cámara, no obstante, tenemos que añadir que no nos faltó absolutamente nada, solo lo decimos a título informativo.

En ese breve y rápido recordatorio de las normas básicas de actuación ante los gorilas, también nos recuerdan que tenemos que hacerle caso en todo momento al ranger que encabeza el grupo y que aunque él nos indique algo que nosotros no entendamos, que procedamos a hacer lo que él nos haya dicho. Nuestro guía ha estado visitando esta familia prácticamente todos los días por los últimos 6 años, con lo que los conoce bastante bien. Y nos advierte que hay varios gorilas pequeños que son muy curiosos y que tal vez se acerquen a nosotros, pero que no los intentemos tocar.

Una vez entremos en contacto con los gorilas, nuestro tiempo de permanencia con ellos es de 60 minutos de reloj, ni un minuto más ni un minuto menos, una vez hayan transcurridos los 60 minutos se deja que la familia siga y procederemos a retirarnos con prudencia, sin hacer movimientos bruscos. Aprovechan también para recordarnos que si algún macho viene hacia nosotros, que no corramos, simplemente que agachemos la cabeza y si es necesario que nos arrodillemos en el suelo con los brazos tapándonos la cabeza en señal de sumisión y protección  y también que nunca miremos a un espalda plateada a los ojos.

Los gorilas de montaña que se visitan en el Parque Nacional de Virunga son precisamente las familias habituadas a la presencia humana, hay otras familias que no se visitan pero que son controladas para mantener el censo de los mismos o para investigación, pero jamás van turistas a visitar dichas familias de gorilas y la posibilidad de que nos crucemos con alguna de estas familias es nula, ya que las familias de gorilas son territoriales y donde está una, no estará otra, es decir, que ninguna invade el territorio de otra familia de gorilas.

Después de este breve recordatorio de unos 15 min, en dónde lo único que hacemos es asentir con la cabeza, salimos caminando desde la entrada del Mikeno Mist Lodge.  Antes de adentrarnos en la jungla propiamente dicha, pasamos por algunas pequeñas aldeas que están cerca del recinto del lodge y en un abrir y cerrar de ojos ya hay niños corriendo y gritando en nuestra dirección: “Muzungu, muzunguuu, muzunguuuuuuuuu, muzu, muzu, muzu, muzuuuuuuuuuuuuu”… ¡madre mía se van a quedar afónicos! Parece que se les va la vida en esa palabra. Algunos rangers se ríen y Moisés también y nos dice que significa “hombre blanco”. Los niños siguen corriendo y gritándonos hasta que se van quedando atrás, saben hacia donde vamos y también que al regresar volveremos por el mismo camino, así que somos un blanco fácil de encontrar… 😉

Niños del poblado local

Estamos caminando durante aproximadamente una hora y media por un sendero bastante fácil. Es todo prácticamente  llano y realmente el trekking es muy asequible para cualquiera, a veces nos encontramos con zonas de barro que si lo pisas te llega hasta el tobillo, pero poco más.

En un momento dado el ranger que ejerce de jefe y/o rastreador nos indica que paremos, habla con el resto en un idioma que no entendemos para luego mirarnos y decirnos que nos vamos a meter en medio de la jungla por ahí y señala hacia la selva, ¿por ahí por dónde?, ¡pero si todo es selva!. Y antes de que nos de tiempo a preguntar, dos de los rangers empiezan a despejar la zona que el rastreador les indicó a machetazo puro y duro. Ahora me queda claro, ya no hay camino, ahora vamos a continuar a lo Indiana Jones.

Adentrándonos en la jungla para visitar a los Gorilas de Montaña

Cual exploradores, van abriendo paso a machetazos los 2 rangers que ahora encabezan el grupo junto al ranger que ejerce de jefe, después otro grupo de rangers van detrás de ellos, a continuación vamos nosotros que estamos en el medio junto con Moisés y cerrando el grupo el resto de los 5 o 6 rangers que van dando nuestra posición por radio.

Obviamente el paso se ha ralentizado, ya que a veces el camino que seguimos no es el adecuado porque sencillamente es totalmente intransitable, así que tenemos que retroceder para buscar una alternativa mejor. Pasamos así aproximadamente unas dos horas en las que nos tropezamos con raíces, o pisamos el tronco de un árbol que está medio podrido y se rompe a nuestro paso, con el consiguiente tropezón o incluso caída, las ramas nos dan en la cara continuamente, hay ocasiones en las que pienso que debo cerrar los ojos para no me haga daño una rama, pero si los cierro no veo donde piso y puedo terminar de narices contra el suelo…así que mejor tenerlos bien abiertos. Hace un calor y una humedad terrible, estamos todos sudando a mares. Apartamos ramas y troncos pequeños constantemente, a veces pasamos por zonas de hormigas rojas y nos dicen que aceleremos el paso, pero casi siempre se nos cuela alguna, no sabemos por dónde, pero se cuelan. Le quito a Víctor un par de ellas que le han subido hasta media espalda.

Hay troncos enormes caídos en el suelo que a veces no se si subirme encima de ellos o intentar pasarlos, pero no tengo las piernas tan largas, no puedo, así que tengo que subirme encima, como se rompa me la pego contra el suelo, pero si me resbalo con todas las hojas mojadas y el barro, también me la pego, así que opto casi por pasar el tronco casi a 4 patas. Empieza a oler un poco mal, hasta que, en un momento dado, Vic que va delante de mí, pisa de lleno una caca de gorila y suelto ligera risita, “eso es buena suerte cielo”, jejejejejejeje. Pasamos por una zona que está llena de caca y de las camas que han hecho los gorilas la noche anterior con su correspondiente mierda fresca… estamos acercándonos… 😊

Heces de gorila de montaña en su “cama”

Pero o la familia se hace de rogar o los rangers quieren que sigamos sudando un buen rato más, porque seguimos caminando, esquivando caca de gorila, evitando pisar donde hay caminos de hormigas rojas, apartando ramas, notando como nos caen cosas en la cabeza, cara y espalda cada vez que apartamos una rama, a veces incluso alguna me da un latigazo en la cara cortesía de Víctor que va delante y la suelta sin avisar… y así estamos un tiempo que no somos capaces de calcular con exactitud.

Ahora viene otro tronco, de esos enormes que ocupan todo el camino y que parece que hay que treparlo y al verlo pienso que esta vez lo voy a subir con algo más de elegancia, así que, en vez de gatear a 4 patas, le digo a Víctor que lo pase él primero y que me de la mano desde el otro lado para yo subirme encima y luego saltar… jajajajajajajaja. Termino con el culo en el suelo tras resbalar cuando estoy encima del dichoso tronco. Moisés y Vic se ríen y yo también porque el culazo fue bastante ridículo.

Seguimos caminando a través de la frondosidad de la jungla y seguimos sudando una barbaridad, la humedad es terrible, lo bueno es que no nos dá el sol. Víctor sigue pisando mierda y le siguen picando las hormigas, debe tener algo en la piel que les encanta a los insectos, porque siempre lo pican a él y eso que le puse dosis extra de repelente esta mañana.

Abriéndonos paso en la densa vegetación

En un momento dado el ranger que lidera el grupo nos dice que paremos, se aleja y se pierde entre la vegetación y tras 5 minutos vuelve y nos dice que nos pongamos las mascarillas, que saquemos las cámaras y que dejemos los palos y las mochilas con el resto de rangers que se van a quedar ahí (en la retaguardia)  y que lo sigamos a él sigilosamente, despacio, sin hablar y siempre detrás de él. Miro a Víctor y veo que ya se ha puesto la mascarilla, jejejeje, parece que tiene prisa. ¡Ha llegado el momento!

Por mi mente pasan, en dos segundos, toda la información que nos han dado! Suelto el palo, que dicho sea de paso de poco me ha servido, más bien ha sido una molestia. Pongo la mochila en el suelo, saco la cámara y me pongo la mascarilla. Víctor me agarra del brazo y me coloca detrás de él, a modo de protección, si atacan que sea al Muzungu macho… 😉

Mientras avanzamos sigilosamente detrás del ranger, observamos que un poco más adelante van los dos rangers de los machetes y detrás de mi está Moisés y detrás de él otros dos rangers, es decir, 8 en total, el resto de rangers, que deben ser otros tantos como los que nos dirigimos en dirección a los gorilas se han quedado atrás. Realmente no sé el numero exacto de rangers que están con nosotros, pero son muchos.

Vamos todos caminando muy despacio y en silencio, ya no se oye hablar a nadie, solo se oye el sonido de nuestras pisadas en las hojas secas o el crujir de alguna rama, incluso diría que se oye hasta nuestra respiración.  De vez en cuando los 2 rangers tiene que abrir paso con los machetes, pero se nota que estamos en una zona menos densa, de hecho, ya podemos ver a nuestro alrededor lo cual aprovechamos para intentar buscar lo que tanto ansiamos encontrar, pero seguimos sin ver nada, ¿dónde estarán?

Tenemos los nervios a flor de piel, pero continuamos caminando hasta que oímos un ruido como seco y hueco pero repetitivo y muy débil. ¿eso ha sido lo que creo que ha sido?, todos miramos hacia arriba y vemos un gorilita pequeño en la rama de un árbol dándose golpes en el pecho, me quedo petrificada, acabo de morir de amor al verlo.

Pequeño Gorila de Montaña en Virunga, RD Congo

Que cosa más simpática y graciosa, quiero quedarme a verlo bien, pero nos indican que sigamos, así que hacemos caso y seguimos, hasta que llegamos a un semi claro donde parece que es el salón central de la casa de esta familia. Están casi todos aquí. Son muchísimos, más de lo que hubiéramos imaginado nunca. Todos están en continuo movimiento y nuestra adrenalina ahora mismo se ha disparado.

Gorila de Montaña

No sabemos adonde mirar, todos caminan por todos lados, la mayoría son hembras adultas, gorilas juveniles y gorilitas pequeños.

Gorilas de Montaña en Parque Nacional de Virunga

Uno de los pequeños está agarrado a una liana y se balancea hacia nosotros constantemente. Parece un peluche al que dan ganas de achuchar. Es realmente increíble. No doy crédito a lo que estamos viendo. Esto es simplemente maravilloso.

Un pequeño gorilita colgado de una liana

Una madre con su bebe gorila a sus espaldas, comiendo tranquilamente mientras el pequeño, que es muy juguetón, sube y baja agarrándose de los pelos de la espalda de su madre descubriendo el mundo a medida que su madre avanza con tranquilidad comiendo diferentes tipos de hierbas y hojas.

Gorila hembra y cria pasando el rato

En un momento dado nos percatamos de que miremos donde miremos nos quedamos extasiados porque hay gorilas por todos lados, unos comiendo, otros sentados en el suelo con los brazos cruzados como si estuvieran enfadados, los juveniles jugando entre ellos, los más pequeños están colgados en las lianas de los árboles balanceándose o saltando de un árbol a otro… Soy incapaz de sacar fotos, primero porque no paran de moverse y es difícil hacer una foto en condiciones, segundo porque estoy un poco colapsada, ya que este momento es mucho mejor de lo que me había imaginado y tercero porque prefiero no perderme nada y disfrutar de absolutamente todo, al fin y al cabo, solo tenemos una hora.

¿Esta enfadada o esperando? 😉

Estamos en el centro del grupo de gorilas y seguimos sin saber adónde mirar y aún seguimos en shock cuando el ranger se acerca y nos informa que la mayoría está comiendo, así que cree que no vamos a tener que desplazarnos porque lo más probable es que la familia de gorilas se quede por esta zona y que vamos a poder estar aquí disfrutando de este maravilloso momento.

Cria de gorila de montaña

Mientras los estamos observando y sacando fotos (lo cual no nos resulta nada fácil), el ranger nos indica que caminemos hacia atrás, no sabemos que pasa, se ha puesto a hablar en francés con el resto y luego en algún dialecto local, pero no hace falta que nos diga nada a nosotros, ya sabemos lo que pasa… bueno, más bien lo hemos visto… hay un espalda plateada acercándose y aunque hay varios en este grupo familiar de 35 miembros, solo uno es el macho dominante. No sabemos si es el dominante o si es simplemente uno de los machos que hay en la familia, pero su tamaño en comparación con el resto de gorilas impresiona muchísimo.

Espalda Plateada observándonos

Seguimos dando pasos cortos hacia atrás para dejar paso al espalda plateada hasta que llega un punto en que no podemos retroceder más, entonces, ¿ahora qué hacemos? Pues te quedas ahí petrificado, apretando el culo para no cagarte encima como hacen ellos, pero en este caso debido a los nervios. Mientras tanto este impresionante espalda plateada de más de 300 Kg está ahí, parado como nosotros, observando, pensando que hacer.

Espalda plateada en Parque Nacional de Virunga

Con el corazón a 1000 y sin poder evitar mirarlo, estamos petrificados, sin poder movernos en ninguna dirección ni retroceder, en absoluta tensión pero disfrutando al máximo de este momento que nos está regalando la naturaleza.

Primer plano de Espalda Plateada

Y en ese preciso momento soy consciente de que lo estoy mirando a los ojos y agacho la cabeza y lo sigo mirando de reojo hasta que empieza a moverse y viene en nuestra dirección. Ahora casi ni respiro. Pasa justo por delante de nosotros, a escasos 2 o 3 metros, se para, nos mira con esos ojos marrones profundos que los caracteriza y con una mirada noble pero que al mismo tiempo te estremece, igual suena extraño, pero tiene unas facciones bonitas. Es una animal impresionante y da miedo, no lo voy a negar, pero al mismo tiempo su cara me cautiva, tiene una mirada muy dulce… es realmente sorprendente.

Bella y noble mirada

El ranger nos indica que no hagamos ningún movimiento, él sigue ahí, mirándonos, analizándonos, oliéndonos y después de 1 minuto que se hace eterno, coge una hoja, se la lleva a la boca y se desvía ligeramente hacia la izquierda dejándonos con el corazón a punto de que se nos salga por la boca. Incrédulos ante la situación que acabamos de vivir y con una sonrisa de oreja a oreja, nos sentimos tremendamente afortunados.

En el camino del Espalda plateada

El espalda plateada se ha sentado detrás de unas ramas, al lado de algunas hembras que están comiendo mientras observan como juegan los más pequeños del grupo.

Pequeños gorilitas en el Parque Nacional de Virunga

La distancia de seguridad que se tiene que mantener con los gorilas son 7 metros, pero nosotros no podemos hacer nada si son ellos lo que se acercan a nosotros.

Victor fotografiando gorilas de montaña en el Parque Nacional de Virunga

Mientras estamos distraídos observando al pequeñajo que tenemos casi encima de nuestras cabezas colgado de una liana y balanceándose constantemente, vemos como el ranger nuevamente nos aparta hacia atrás para dejar pasar a una hembra que viene justo en nuestra dirección. Al igual que antes, no podemos seguir retrocediendo, por lo que sólo podemos permanecer quietos y en silencio mientras la hembra pasa y detrás de ella uno de los pequeños de la familia se le sube encima… Esta vez no pasa a 3 metros, esta vez pasa a unos 30 cm de nosotros, ¡WOW, esto es sencillamente increíble!

Una gorila hembra y su pequeñin pasan delante de nosotros, casi rozándonos 🙂

Que parecidos son a nosotros, físicamente, las manos, los dedos, las expresiones, posiciones, reacciones, etc., etc. Esto es indescriptible.  Que felices se les ve, ajenos a todo lo que el hombre le está haciendo a su ecosistema, a su jungla, a su hábitat, a su casa, a la naturaleza, al planeta… Viendo esto nos invade la nostalgia, pero también la esperanza.

Gorila hembra en RD Congo

No encontramos palabras que describan con exactitud este momento, pero nos sentimos agradecidos, felices y muy afortunados.

Felices por éste increíble momento

Estamos en el epicentro de la familia, vemos a varios machos más moviéndose por los alrededores, más gorilas juveniles, muchísimas hembras, más juegos, más revolcones en el suelo, más caídas de las ramas, más gorilas comiendo, más de todo.

Un pequeñin comiendo

Es muy difícil apuntar para sacar una foto nítida, ya que no se quedan quietos ni 1 segundo, a esto hay que añadirle la elevada humedad que junto con el calor hacen que el objetivo esté empañado casi constantemente. Así que nos resulta muy difícil sacar una foto decente, pero alguna hemos conseguido… 🙂

Gorila en Virunga

Mientras dejamos de lado las cámaras por un momento, empezamos a oír un ruido cada vez más fuerte de hojas y ramas, cuando de repente observamos atónitos como entra en escena otro macho. Su llegada no nos deja indiferentes, ha entrado casi al galope y al pasar le da un ligero golpe en el pecho a Vic, a éste no lo vió venir nadie, ni nadie nos hizo retroceder, apareció de entre la densa vegetación sin más.

Entra en escena un Espalda Plateada

Tras el susto que nos ha dado, el espalda plateada se va a sentar justo en frente de nosotros, apoyándose en las ramas,desde donde nos observa de la misma forma que nosotros lo observamos a él.

Espalda Plateada mirándonos con atención en PN Virunga.

Felices ante todo lo que hemos vivido, disfrutado, sentido y experimentado, llega un momento en el que simplemente dejamos de sacar fotos y decidimos observarlos con detenimiento para guardar en nuestra retina y en nuestro disco duro esta imagen, este momento. La visión de tantos gorilas de montaña a escasos metros y a veces centímetros de nosotros es algo que sencillamente no vamos a poder olvidar. Nos miramos, nos abrazamos y disfrutamos del momento, callados, sin decirnos nada, solo miramos a los gorilas. Nuestras mascarillas impiden que se vean las sonrisas de emoción, pero las lagrimas no se pueden ocultar. Y nuestros ojos se llenan de ellas para posteriormente bajar por nuestras mejillas. Lágrimas de felicidad. En pocas ocasiones nos ha pasado durante un viaje, pero este momento es uno de ellos.

Últimos instantes antes de marcharnos

Llega el momento en el que el ranger nos indica que nos quedan pocos minutos, ya ha pasado casi una hora y a nosotros nos han parecido 5 minutos, ojalá pudiésemos parar el tiempo.

Cría de Gorila de Montaña

Con cierta tristeza debido a que nos tenemos que ir ya, pero increíblemente felices de haber podido llevar a cabo uno de nuestros sueños, volvemos con los rangers que se habían quedado en la retaguardia, no sin antes girar nuestras cabezas para ver a los gorilas un instante más… “adiós mis chiquitines y grandullones peludos, manteneros alejados del hombre todo lo que podáis”.

Fantástico vídeo de los Gorilas de Montaña en el Parque Nacional de Virunga

Nos colocamos las mochilas y ahora toca regresar por donde mismo hemos venido… uffff…otra vez los troncos en el suelo, las ramas en la cara, el barro, la mierda de gorila, las hormigas rojas…sarna con gusto no pica y además, lo repetiría mil veces más.  

Nos vamos increíblemente felices; comienza el regreso al lodge

Llegamos al sendero original, por el que vinimos antes de adentrarnos en la jungla y a partir de aquí llegaríamos al lodge una hora y media después.  Ni que decir tiene que el camino de vuelta transcurre rapidísimo, ya que no dejamos de revivir la hora que hemos pasado con los gorilas. Estamos como en una nube de satisfacción y felicidad, así que ahora mismo no caminamos, levitamos. 😊

En un momento dado miro hacia atrás y los cuento, hay 6 rangers detrás de nosotros y 7 delante, 13 en total, un poco excesivo y creo que innecesario. Además, esas armas deben ser tan antiguas que a saber si funcionan, pero claro, yo no tengo la menor idea de armas, así que no soy quién para valorarlas, no obstante, me parece un despliegue al que no le veo justificación alguna. Aprovechamos la ocasión y le preguntamos a Moisés el porqué de tantos rangers y de tantas armas y nos dice que es por los animales salvajes, no solo los gorilas, sino que por esta zona suele haber bastantes elefantes y búfalos y en caso de que algún animal se pusiera agresivo, se procedería a hacer un disparo al aire y problema solucionado.

Séquito de rangers durante el trekking de los Gorilas de Montaña en Virunga

Mi teoría, es que hay poco turismo en esta zona, están todos un poco aburridos y evidentemente no es lo mismo una propina para dos rangers que una propina para 13… pero solo es eso, mi teoría. Yo sigo pensando que el despliegue es desproporcionado, pero mi reflexión se ve interrumpida nuevamente por el ya conocido: “muzuuuuuuu”. Estamos aproximándonos a las aldeas por las que pasamos esta mañana y ahora los niños gritan más fuerte que a primera hora, todos corren hacia nosotros y nos gritan.

Ahora el camino cuesta un poco más porque estamos subiendo hacia el lodge y el ritmo no lo hemos disminuido, así que se nota la subidita, hasta que finalmente llegamos al parking donde nos despedimos de todos los ranger.

Llegamos al lodge sobre las 14h y salimos esta mañana antes de las 7:30, no cabe duda que ha sido una mañana intensa. Al llegar nos saludan todos los chicos que trabajan aquí, el cocinero y el manager y nos preguntan por la experiencia y que si todo ha ido bien… ha ido mejor que bien, ¡ha ido de maravilla!, y les hacemos un breve resumen.

El cocinero se acerca a nosotros y nos dice que el almuerzo está listo y acto seguido comienza a recitarnos el menú del día, la sincronización que tienen es sorprendente, de eso no hay duda. Así que como estamos muertos de hambre, nos sentamos en la mesa que tienen preparada para nosotros y almorzamos.

Tras el delicioso almuerzo, el madrugón y la caminata, al regresar al tented camp y ver la cama sucumbimos a la tentación, así que, tras ducharnos, hicimos algo que no hacemos nunca en ningún viaje y que no se repetiría ningún otro día hasta nuestro regreso a España: ¡nos echamos una siesta! Estamos cansados y ya que podemos hacerlo, aprovechamos para coger fuerzas para mañana.

Después de la siesta, vamos a recepción y nos pedimos 2 cervezas locales bien frías, volvemos al tented camp para sentarnos por fuera y disfrutar de las vistas y de la paz de este lugar mientras nos bebemos las cervezas. Aprovechamos y brindamos por nuestra magnifica e inolvidable experiencia de hoy. Queremos volver a este lugar… y aún no nos hemos marchado.

Nuestro tented camp

Como todavía es temprano decidimos salir a dar un paseo por las aldeas que hemos visto hoy y aprovechar para ver un tubo volcánico que nos han comentado que está cerca de la entrada del parking del lodge. Cuando empezamos a bajar las escaleras que llevan al parking, el manager sale corriendo detrás de nosotros y nos pregunta que adonde vamos. Víctor y yo nos miramos extrañados y le decimos que solo queremos dar un paseo y estirar las piernas. El nos sigue hablando, pero sinceramente nos hacemos un poco los locos, hacemos como que no lo oímos y seguimos bajando.

Pero cual es nuestra cuando al llegar al parking ya había dos ranger listos para acompañarnos. ¿pero que pasa aquí? Casualmente uno de ellos es el que nos dio la charla de los gorilas anoche, un señor de mediana edad, así que aprovechamos y le preguntamos el motivo de no poder salir solos del reciento, que simplemente queremos dar un paseo y muy diplomáticamente nos responde que no hay ningún problema en que salgamos solos, pero que nosotros somos su responsabilidad, responsabilidad de los rangers del parque de Virunga y que por eso deben acompañarnos para nuestra protección. Otra vez ha salido el mismo término: ¿pero protegernos de que o de quién?… Víctor sigue insistiendo en que no nos va a pasar nada y que queremos ir solos, yo miro para la valla y veo a los niños que están por fuera. Ayer me dieron pena, nosotros en esta fortaleza protegidos y ellos por fuera indefensos… que ingenua. En 24 horas veo todo con otros ojos, ellos están libres al otro lado de la valla y nosotros parece que estamos aquí prisioneros.

Le susurro a Vic que no siga insistiendo, no nos van a dejar salir solos, eso es un hecho. El motivo: que puede haber búfalos y elefantes y nosotros somos su responsabilidad. Es muy extraño, por lo menos para nosotros. Tal vez haya turistas a los que esto les encante, que les guste del hecho de tener todo un séquito de personas que estén pendientes en todo momento de ellos y que no los dejen ni pasear solos, pero a nosotros eso nos agobia bastante, por eso siempre viajamos por libre, a nuestro aire y a nuestro propio ritmo, no obstante, salimos a pasear con dos nanny con fusil.

Tubo volcánico del Mikeno

Vamos a visitar un tubo volcánico, concretamente del volcán Mikeno que con sus 4437m se ve desde prácticamente cualquier ángulo de visión, no podemos acceder hasta el final del tubo volcánico, pero si llegar hasta él y recorrer varios metros en su interior.

Con nuestro ranger en el interior del tubo volcánico

Pasamos por varios poblados confirmando que el 100% de la población vive únicamente de la agricultura y más aún en éstas tierras que están a los pies de un volcán, las cuales son súper fértiles.

 La cantidad de niños que hay por todas partes nos impresiona, así como la ausencia de agua potable en la zona. El ranger nos indica que han abierto una pequeña pasarela dentro del Parque Nacional para dejar que la gente de las aldeas cercanas pueda ir a coger agua al cráter de un volcán extinto, en cuyo interior se acumula el agua de la lluvia, formando una especie de pequeño estanque.

Laguna en el interior de un cráter extinto

Ni que decir tiene que al tratarse de un parque nacional, en este mismo lugar se pueden ver elefantes y búfalos bebiendo agua, así como bañándose en la misma agua que las personas de las aldeas vienen a recoger en garrafas de 20 litros y que los niños llevan a sus espaldas. Es una imagen que te desgarra el corazón, porque mientras nosotros en nuestras casas abrimos el grifo y sale el agua, que es potable y encima tenemos opción de elegir si la queremos fría, caliente o templada (solo nos falta la opción de agua con gas), aquí los niños recorren kilómetros con 20 kilos a sus espaldas, para llevar agua a sus casas, que encima tienen que hervir porque no es potable.

Niños del poblado local recogiendo agua

África es un continente lleno de contrastes y desafortunadamente tenemos que continuar salvando este tipo de imágenes que hemos visto en otros muchos países y que forman parte del día a día en este continente, pero que aun así, nos sigue impactando.

Adolescente cargando con 20 Kilos de agua

Durante el trayecto le preguntamos, al ranger que nos dio la charla anoche, sobre la presencia de la ONU en la RDC y básicamente nos dice que no están haciendo nada ni por el país, ni por la ciudad de Goma ni por la población, que solo están para sacar dinero y poco más. Es bastante categórico y parece que nos habla con franqueza. Obviamente es su opinión personal, pero tenemos curiosidad por saber lo que opina un congoleño al respecto. Lo curioso es que no es el único que nos dice que la ONU no está haciendo nada por la RDC durante nuestra breve estancia en el país.

Dos Muzungus rodeados de niños de una aldea local

Seguimos la ruta con el ranger hasta que volvemos a pasar por el poblado en donde los niños al vernos se nos tiran encima al grito de “muzungu” o el diminutivo de “muzuuuuu” ; un término de idioma bantú utilizado en la región africana de los Grandes Lagos para referirse a personas blancas. A partir de ahora y para todos los niños locales, este será nuestro apodo hasta el final de viaje 😊. Lo curioso es que cuando estuvimos en Tanzania hace algunos años ni Vic ni yo recordamos que los niños nos llamaran Muzungu.

Realmente el termino original es wachizungu, que literalmente significa “alguien que vaga sin rumbo”, término que se empezó a utilizar para hacer referencia a los exploradores europeos que llegaban a África allá por el siglo XVIII, los cuales eran propensos a perderse. Por otro parte, el termino muzunguzungu hace referencia a una persona que está mareada. De esta forma y si unimos ambos términos el resultado es Mzungu, que define perfectamente al típico blanco que llega a África y se pierde y se pone a dar vueltas a ver si consigue encontrar el camino. Este es más o menos el resumen del origen de la palabra. Hoy en día se utiliza para hacer referencia a cualquier blanco, incluso hasta los que han nacido en África y en teoría no tiene ninguna connotación despectiva. Y es un término que no se usa en ningún otro lugar de Africa sino en esta zona de los Grandes Lagos.

Volvemos al Mikeno Mist Lodge y después de subir nuevamente esas interminables escaleras que nos llevan al hall del lodge, vemos que ya han encendido la chimenea, lo hacen todas las tardes, cuando empieza a refrescar.

La cena de hoy está animada y concurrida, hay una pareja de hindúes, una chica argentina y un chico francés y por supuesto Moisés.  Durante la cena nos enteramos que el chico francés realmente ha nacido en este país, los franceses son sus padres, él es un congoleño muzungu, que además es ornitólogo, trabaja para el gobierno en la protección de flora y fauna del Parque Nacional de Virunga y es también guía, un chico muy agradable y sociable que parece tremendamente concienciado con la protección del medio ambiente.

La chica argentina nos cuenta que lleva 6 meses en Goma y que trabaja para la ONU y que como el proyecto que vino a hacer está a punto de concluir, quiere aprovechar para ver los gorilas de montañas antes de marcharse del país. Nos comenta que le parece excesivo el precio y por supuesto más excesivo le parece que el parque obligue a quedarte en el lodge 2 noches. De resto estuvimos hablando de todo un poco.  

Durante la cena, Víctor, el ornitólogo y guía  nos explica el proyecto en el que está trabajando actualmente, el censo y avistamiento de diferentes aves en el parque nacional y que la zona donde nos encontramos es un “hot spot” o punto caliente, un hervidero de biodiversidad, ya que estamos a los pies del Rift Albertino , aquí se mezclan especies de llanura occidental tropical, con especies de sabana y desierto, junto con especies de alta montaña, un lugar único y excepcional de África. No en vano RD Congo, es uno de los países declarados por la ONU como megadiversos, esto quiere decir que albergan el mayor índice de biodiversidad de la Tierra.

Nos quedamos un rato haciendo sobremesa después de la cena cuando finalmente intercambiamos teléfonos con Víctor para una posible visita futura a RD Congo. Quien sabe, tal vez algún día volvamos para ver los gorilas de llanura, o para repetir los gorilas de montaña…Solo el tiempo lo dirá.

Nos despedimos de todos y nos paramos nuevamente en la entrada del lodge, para divisar a lo lejos el resplandor del lago de lava que nos espera mañana en la cumbre del volcán Nyiragongo. Nos vamos al tented camp para organizar todo lo que vamos a necesitar mañana para nuestro ascenso hasta la cima del volcán. Mientras caminamos por el sendero empieza a caer un chaparrón fortísimo. Esa noche dormiríamos con el ruido de la lluvia en la jungla congoleña.

Publicado por L&V

Viajeros apasionados, incombustibles y siempre listos para viajar :)

9 comentarios sobre “Dia 5 : Visita a los Gorilas de Montaña en el Parque Nacional de Virunga

  1. Hola Mercedes 🙂

    Muchísimas gracias por tu comentario . El permiso para ver a los Gorilas de Montaña en la RD Congo es de $ 400 estadounidenses, pero el Parque Nacional de Virunga tiene como norma que todas las personas que realizan el trekking para los Gorilas de Montaña están obligadas a quedarse 2 noches en el lodge perteneciente al Parque

    De igual forma, esta información esta bien detallada y explicada en el día 4º dia de nuestro itinerario.

    Si tienes cualquier otra pregunta, no dudes en consultarnos.

    Me gusta

  2. Hola, gracias por compartir vuestro viaje, muy entretenido de leer. Ya que habláis del precio, ¿Por cuánto os salió más o menos la visita al parque nacional?

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    1. Hola Victor! Gracias por leernos :). Nos alegra y nos motiva saber que la lectura se hace amena, ya que estamos empezando. Y hablando de precios, el permiso para visitar los gorilas en la Republica Democratica del Congo son 400 dolares, pero a eso hay que sumarle casi la misma cantidad porque te tienes que quedar en un alojamiento en concreto dentro del parque nacional (no te dan otra opción) y es bastante caro. Todo eso lo explicamos bien en el dia anterior (el dia 4 del viaje). Pero si aún asi tienes dudas sobre los precios, pregúntanos todo lo que necesites o cualquier duda que te surja, por insignificante que te parezca. Nosotros antes del viaje nos surgieron miles. 😉

      Un saludo

      Frontera Nomada 🙂

      Me gusta

  3. Muy interesante y bien narrado vuestro relato. Me está encantando vuestra crónica, no puedo imaginarme una experiencia mejor. Y la nitidez de las fotos de los gorilas es increíble.
    Seguiré tomando nota para cuando pueda ir.

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Diego! Tu mensaje nos motiva muchísimo a seguir escribiendo, ya que a veces o no tenemos tiempo o no tenemos la inspiración necesaria para escribir, pero el hecho de saber que estamos dando información que puede resultar de utilidad para alguien, es el combustible que necesitamos para continuar narrando nuestras aventuras.
      Muchisimas gracias por leernos 🙂
      Saludos de ambos!!!!

      Me gusta

  4. Hola, es fascinante como describes cada momento, las fotos junto al relato terminan de sumergirnos, mientras leemos tu experiencia, a cada actividad que haces, me sentí a tu lado en cada paso, sentí lo pesado de las mochilas y sobre todo el amor por la naturaleza que transmites en cada párrafo, todo ello crea una atmósfera de la cual no quieres salir y por lo tanto no quieres que se acabe la aventura.
    Gracias por tomarte el tiempo de documentar con detalle tu experiencia y llevarnos a conocer los gorilas de montaña, su hábitat y la biodiversidad del Parque Virunga.

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    1. Hola Alepazuzu!!
      Tu mensaje nos ha sorprendido muchísimo a ambos.
      La verdad es que jamás me hubiera imaginado que unas simples frases pudieran llegar a transmitirle tanto a alguien y más en esta época, donde todo es muy visual, predomina la inmediatez y a veces leer se hace pesado.
      Por eso queremos agradecerte muchísimo que nos estés leyendo y que nos hayas escrito este mensaje tan valioso para nosotros.
      Ver los gorilas en Virunga ha sido una de las mejores experiencias de nuestra vida y nos alegra inmensamente saber que pudiste “trasladarte” hasta ese remoto lugar de la selva congoleña mientras nos estabas leyendo.
      Mil gracias.

      Un saludo.
      Victor y Lu

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