Dia 4 : Cruce de Frontera Ruanda – RD Congo

Suena el despertador a las 7:00 am, hoy hemos “dormido la mañana” 😊. El conductor que nos va a pasar a recoger por el hotel, nos confirmó anoche el horario, a las 12 saldríamos hacia la frontera con la RDC.

Nos arreglamos y subimos a desayunar a la parte alta del hotel, otra tortilla española mientras contemplamos el lago Kivu. Somos los únicos huéspedes, curiosamente tampoco vimos a nadie en el de Akagera Rhino Lodge.  Desayunamos con una paz y una tranquilidad abrumadora. Nos hemos levantado tan temprano porque queremos hacer un poco de turismo por la zona, el día que regresemos de la RDC  no nos va a dar tiempo. Así que después de desayunar lo primero que hacemos es echar un vistazo a los jardines del hotel, los cuales terminan directamente en la misma orilla del lago Kivu. El jardín tiene multitud de hamacas donde uno relajarse, pero lo que hacemos es ir al coche y salir en dirección al pueblo, ya nos relajaremos cuando lleguemos de vuelta a nuestra casa en España 😉.

Vistas del Lago Kivu desde el Hakuna Matata Lodge

Primero damos una vuelta de reconocimiento por la zona. Hay tramos de la carretera que están en obras. Carteles en chino…que curioso también en Ruanda. Ya nos han informado en otros países africanos que los chinos son los que se están encargando de asfaltar todas sus carreteras y por lo que nos han contado, con pésimos resultados a corto plazo. Pero bueno, ese es otro tema. Seguimos por una carretera que bordea el lago, vemos una fábrica de cerveza e incluso un muelle con contenedores, suponemos que de mercancía para la RDC, continuamos por dicha carretera hasta que decidimos dar media vuelta y volver al pueblo.

Mujeres en Gisenyi

Recordamos el mirador por el que pasamos el día anterior y decimos acercarnos para disfrutar de las vistas. El pueblo se ve tranquilo, hay que recordar que es un pequeño pueblo de pescadores que está a las afueras de la ciudad de Gisenyi.

Mirador del Lago Kivu en Ruanda

Nos bajamos para dar un paseo a pie de lago, donde disfrutamos de las vistas del mismo, de sus peculiares barcos de pesca, de un improvisado mercado y de las encantadoras personas con las que nos cruzamos.

Barcos de pesca tradicionales

El lugar es muy agradable y tiene unas fantásticas vistas del lago, este lugar bien merece la pena visitarlo con tiempo, pero nosotros no lo tenemos. De hecho, miramos el reloj y decidimos volver al hotel tras comprar fruta en el mercado. Tenemos que recoger el equipaje y esperar al que será nuestro conductor los próximos días.

Mercado a orillas del lago Kivu

Nota importante: a nosotros nos hubiera encantado poder ir a la RDC por nuestra cuenta, pero que dos europeos crucen la frontera solos, con un coche de alquiler de Ruanda o Uganda, es muy complicado, por no decir imposible. De hecho, a nosotros nos dijeron que no podíamos pasar la frontera con un coche de alquiler de otro país, primer problema. Entonces pensamos en alquilar un segundo coche una vez estuviéramos en la RDC y movernos nosotros solos y aquí vino el segundo problema, no nos alquilaban coches, o por lo menos no encontramos ningún rent a car que nos lo alquilara. Y el tercer problema fue que el trámite de la visa en la embajada de Madrid fue imposible porque no nos respondían (debemos aclarar que la ciudad donde vivimos está bastante lejos de Madrid, tanto que tenemos que ir en avión).  Por vía telefónica no nos aclaraban nada y vía email no nos respondieron nunca. Y los emails que enviamos al Parque Nacional de Virunga hemos de decir que tampoco obtuvieron respuesta.

Mujeres en el mercado a orillas del Lago Kivu, sur de Gisenyi, Ruanda

Dicho todo esto y debido a los múltiples impedimentos que nos ponían, a la ausencia de respuestas por parte de ciertos organismos, unido a nuestro desconocimiento del país, a la escasa o casi inexistente información sobre viajes por libre a la RDC y potenciado todo ello por la mala prensa que existe de este país, decidimos ponernos en contacto con varias agencias locales para que nos tramitaran los visado y los permisos, a lo cual le unimos el transporte, ya que movernos por nuestra cuenta nos quedó claro que no podía ser posible.

A la hora pactada llega Moses (o Moises), un congoleño enorme (parecía el personaje de “la Montaña”, en Juego de Tronos), el cual será nuestro conductor durante los próximos 4 días.

Nos despedimos del manager del hotel con quien antes de llegar a Ruanda habíamos hablado vía email para ver si era posible dejar nuestro coche aparcado en el hotel mientras estuviésemos en la RDC. No nos pusieron ningún problema y pudimos dejar el vehículo aparcado en el hotel totalmente gratis.

Mientras nos acercábamos a la frontera Vic hablaba con Moises de futbol, no se qué tiene ese deporte, pero une fronteras, lo he comprobado cientos de veces. Yo saco la cabeza por la ventana, quiero coger aire, tengo una sensación de opresión en el pecho y no es un infarto, estoy tan nerviosa que no sólo no puedo hablar, sino que ya casi ni escucho lo que dicen. Ahora mismo estoy absorta en mis pensamientos. Desde que nos despertamos esta mañana tengo una sensación de desasosiego que se ha ido incrementando conforme ha ido transcurriendo la mañana y que ahora se incrementa por segundos. Mi cabeza repite incesantemente: “¿Al Congo?, ¿en qué momento decidimos esto?, ¡estamos locos!”. Mi mente me está jugando una mala pasada: secuestros, hambrunas, guerras, ébola, miseria, malaria, cólera, inseguridad… Ahora simplemente tengo la mirada perdida, miro por la ventana, miro, pero no veo, sólo oigo mis propios pensamientos, los cuales retroalimentan mis nervios.

Hemos llegado a la frontera, Moises nos dice que no nos olvidemos de la carta de vacunación de la fiebre amarilla… amarilla si que debo estar yo de los nervios que tengo. Me aterra el no saber exactamente dónde nos estamos “metiendo” y también el hecho de que la información que llega a España de la RDC es simplemente terrible.

Vic no está contento, está eufórico. Me dice que nos saquemos una foto en la puerta de la frontera, pero yo ahora no estoy para fotos, así que le digo que luego.

Nos dirigimos a la puerta donde hay un dispensador con agua para lavarnos las manos y dos mujeres para tomarnos la temperatura, algo que no nos llama la atención ya que muchos países lo hacen en los mismos aeropuertos. Lo del agua ya me parece más extraño, pero también lo más lógico del mundo, al fin y al cabo, las manos transmiten todo tipo de microorganismos. No hay jabón, pero el agua tiene lejía y automáticamente pienso: “menos es nada”, una campaña de concienciación para el lavado de manos antes de entrar a la frontera, ¡excelente!

Puesto fronterizo de la República Democrática del Congo (Grande Barriere)

Entramos en la sala principal, es enorme y hay muchas ventanillas y muchísimas oficinas. Es sorprendente. Hay una oficina del Parque Nacional de Virunga (el primer parque nacional de Africa) y un cartel gigante. Fotos de gorilas, del volcán, de la fauna del país… y un ir y venir de personas que trabajan a destajo. En ese momento la sensación de desasosiego se me quita y consigo relajarme. El lugar tiene baños, los cuales están extremadamente limpios, de hecho, todo está limpio y ordenado y además el lugar es sorprendentemente bonito para ser un puesto fronterizo, aunque parece más el hall central de algún organismo público de España. Estoy gratamente sorprendida.

Moises nos lleva a las oficinas del Parque Nacional de Virunga donde tenemos que rellenar multitud de formularios de registro para ver a los gorilas, para el ascenso al volcán, datos personales, firmas, números de pasaportes, contactos de familiares por si nos ocurriera algo, etc, etc. Nos ofrecen agua, café, té… seguimos esperando y esperando y esperando. Aquí se hace el pago de los permisos para ver los gorilas (400 USD por persona) y también el permiso para el ascenso al volcán Nyiragongo (300 USD por persona).

Foto de un cartel que hay en las oficinas del parque Nacional de Virunga, “las Aventuras del Congo” y nos pareció muy simpático

Tras un rato de espera en las oficinas del parque de Virunga, nos piden la cartilla de vacunación de la fiebre amarilla (para más datos ver : información práctica) y seguimos esperando. No sabemos si pasa algo o esto es lo normal, pero está claro que esto no es un trámite fronterizo habitual. Ahora nos hacen ir a una ventanilla que está fuera de las oficinas del Parque Nacional de Virunga, donde tras hacernos una serie de preguntas: nombre, profesión, domicilio, etc… nos ponen la visa en el pasaporte. Todo nos está resultando largo y un poco tedioso teniendo en cuenta que es algo que ya teníamos tramitado, gestionado, pagado, concretado y aceptado. Todo estaba ok antes de nuestra llegada, pero aun así nos siguen haciendo preguntas y seguimos rellenando papeles. Ventanilla va, oficina viene, hasta que ¡voilá!, todo está listo.

Al salir nos hacemos la foto que no nos hicimos al entrar, ya estoy relajada y ya puedo sonreír 🙂

Felices tras la obtención de la visa en RD. Congo

Pasamos la frontera con el vehículo y antes de entregar los documentos nos hacen bajar del coche para lavarnos las manos nuevamente y tomarnos la temperatura. Después de esto, entregamos los papeles que nos han dado en las múltiples oficinas por las que hemos pasado, enseñamos el visado del pasaporte y listo: salimos de Ruanda, ya estamos en la República Democrática del Congo, concretamente en la ciudad de Goma, la cual tiene una población de aproximadamente 2 millones de habitantes, una ciudad grande, impactante y algo desorganizada.  

Avenida de Goma, RD. Congo

La República Democrática del Congo, Congo-Kinsasa, RD Congo, Congo del Este, RDC, Congo Belga o Zaire (entre 1971 y 1997) es el segundo país más extenso de Africa después de Argelia. Situado en la zona ecuatorial de Africa, se extiende desde la parte del océano Atlántico hasta la región de los Grandes Lagos, al este del continente. Los primeros habitantes bantúes se asentaron en esta región que posteriormente se convertiría en el gran Reino del Congo a mediados del siglo XV. El territorio fue reclamado por la Asociación Internacional Africana (propiedad del rey Leopoldo II de Belgica) como Estado Libre del Congo. El rey sometió al país a una brutal colonización, que dejó la espeluznante cifra de entre 5 y 10 millones de asesinatos. En 1960 la colonia del Congo Belga alcanzaría su independencia para convertirse en Zaire bajo el mandato de Mobutu Sese, durante el cual, la economía del país se fue a pique, desencadenando una guerra civil que degeneró en una gran guerra interna, en la cual y en una inagotable carrera hacia la conquista del control de los magníficos recursos naturales que posee el país (diamantes, cobalto, oro, coltán), se produjeron millones de asesinatos, violaciones masivas, un éxodo de refugiados de incalculables dimensiones, la utilización de miles de niños como soldados y devastadores efectos sobre la flora y la fauna. En esta guerra participaron Fuerzas Armadas de 9 países diferentes y tuvo que intervenir la ONU con sus fuerzas de paz. Esta guerra también conocida como la segunda guerra del Congo o guerra Mundial Africa o guerra del Coltan, terminó formalmente en 2003.

Salida de Gisenyi, cruce de frontera a RDC y ruta hasta Mikeno Lodge

A medida que nos vamos introduciendo en el corazón de la ciudad, vamos adentrándonos más en la última erupción del Volcán Nyiragongo, toda la ciudad está llena de piedra volcánica.

Gente por la calle de Goma, RD Congo

Es una gran ciudad y como tal hay un ligero caos de circulación, pero menos del esperado. Es una ciudad vibrante y llena de vida a la par que impactante. Lo que ven nuestros ojos es difícil de describir, una miseria como jamás hemos visto en ningún otro país africano, ni tampoco en Asia o Sudamérica, tratándose de una gran ciudad. Tengo tantos estímulos visuales que estoy convencida que mi cerebro no es capaz de procesarlos todos. Pasamos fugazmente por muchas calles donde somos testigos de una aplastante realidad. La que todos nos imaginamos pero que convenientemente ignoramos en la comodidad de nuestras vidas.

Las calles de Goma, RD Congo

Seguimos conduciendo hacia las afueras de la ciudad, dirección noreste, donde está nuestro alojamiento. Atravesamos todo el centro de la ciudad y una vez lo hemos pasado, avanzamos por una carretera donde vemos que hay una barrera a lo lejos, pero no sabemos lo que es. El vehículo se para, el conductor enseña unos papeles y habla con un militar en un idioma que no es ni ingles ni francés, pasamos la barrera, pero inmediatamente nos detenemos al borde de la carretera. Nos indica que vayamos a un puesto que hay al otro lado de la carretera. Es un control sanitario donde nos vuelven a tomar la temperatura y donde nos piden que nos lavemos las manos con su ya conocida agua con lejía. Hay un cartel con información de los síntomas del ébola.

Concienciación ciudadana a cerca de los síntomas del Ébola

Sinceramente esto no nos intranquiliza, más bien al contrario, nos tranquiliza. Percibimos que hay concienciación sanitaria, es básica, obviamente, pero existe. Aunque esto no implica que no nos impacte el hecho de ver un cartel en medio de una carretera con información sobre fiebre hemorrágica, concretamente el ébola. Miro el cartel, miro a mi alrededor y siento una tristeza indescriptible. Todos los recursos que hay en Europa y aquí no hay nada.

Niños jugando en las calles

Regresamos al vehículo pensando que ya nos íbamos, pero el conductor nos informa que tenemos que esperar a nuestra escolta, ¿escolta?, si, escolta. Unos rangers armados nos iban a escoltar hasta el lodge. No entiendo nada, todo lo que veo es extrema miseria, pero los dos blancos van a esperar a su escolta… Mientras esperamos vemos pasar bastantes vehículos de Unicef y de Naciones Unidas, de hecho, vemos muchísimos vehículos de Naciones Unidas, incluso vehículos pesados.

Patrullas de la ONU

Parece como si estuviésemos en un país que está en medio de una guerra, todo lo que vemos nos parece extraño e incluso desproporcionado. Pero la gente camina y pasa delante de nosotros como si tal cosa. Los niños corren y juegan con neumáticos viejos. Víctor está sacando fotos, yo tengo la cámara al cuello, pero no soy capaz de hacer una sola foto. Estoy un poco en shock. Estamos los dos por fuera del vehículo observando. Siento mucha tristeza y al mismo tiempo vergüenza de mi misma, miro la cámara que tengo al cuello, me la quito y la guardo. Soy incapaz de seguir sacando fotos, me parece de mal gusto. Me parece de mal gusto hasta ir en un vehículo de motor con aire acondicionando viendo lo que veo. Vuelvo a sentir vergüenza de mí misma (algo que no me ha pasado anteriormente). Igual estoy excesivamente sensible… o tal vez no…

Puesto de comida en las afueras de Goma, mientras esperamos a los rangers.

En ese momento se acerca un niño de unos 7 u 8 años a preguntarnos de donde somos. Víctor le dice que somos japoneses y automáticamente suelto una carcajada y le digo a Vic que no sea malo y cual es nuestra sorpresa cuando el niño nos dice en ingles que habla español. Ha identificado nuestro idioma y nos dice que él también lo habla: “Madrid, Barcelona, Valencia, Colombia, México, Argentina, hola, gracias, adiós…”, si no lo veo no lo creo, ¡vaya personaje! Pero el niño tenia más inquietudes y nos pregunta (en inglés) que por qué hablamos español si somos japoneses: “spanish japanese”… ¡ay que risa!. Está claro que este pequeñajo ha llegado en el momento idóneo para hacernos reír un poco pese a las circunstancias. En ese momento le ofrezco un plátano y tras aceptarlo, cual es nuestra sorpresa cuando vemos que el plátano lo parte en tres trozos y se lo lleva a 3 niños pequeñitos que están jugando lejos de nosotros. Casi se me para el corazón. Y no sólo a mí, Vic está hasta conteniendo las lágrimas. Pese a no tener nada, comparte lo poco que le han dado. Tal muestra de generosidad en un niño pequeño sin recursos de ningún tipo nos hace pensar que en nuestro país (y en otros muchos) algo falla. Está claro que la pobreza no lleva implícito egoísmo. Este niño nos acaba de dar una lección que no olvidaremos en nuestra vida.

Gente local

Por fin llegan los rangers, viajan en una camioneta abierta, son en total 6 y van en la parte trasera con armas tipo fusil. Ahora si que nos vamos directos al lodge. No hay más paradas, ni controles, ni más lavado de manos, ni nada más. Subimos por una carretera pasando por pequeñas aldeas a todo lo largo. Los niños nos gritan algo que no llegamos a entender. Ahora giramos a la derecha y nos metemos por un camino bastante malo, solo apto para 4×4, estamos atravesando un pequeño pueblo. Hay niños semidesnudos y descalzos por doquier, los cuales nos siguen gritando mientras corren tras el vehículo.

Chikudu , método tradicional de transporte

Finalmente llegamos al alojamiento, es el Mikeno Mist (también llamado Kibumba Tented Camp o Bukima Tented Camp si lo buscas en Tripadvisor ), pero lo llaman Mikeno por el volcán que está justo detrás. Llegamos a un parking de tierra donde el conductor estaciona el vehículo. Al fondo hay unos barracones donde duermen los rangers de esta zona del parque Nacional de Virunga, parece sacado de una película de la segunda guerra mundial, concretamente donde metían a los judíos, gitanos, homosexuales, etc, etc. Veo que el recinto está totalmente vallado y hay una alambrada en la parte superior de la valla, desconozco si está electrificada o no. Preguntamos que para que es y nos dicen que para nuestra protección. A las preguntas: “protegernos de qué o de quien”, nos responden que de animales salvajes… No tenemos más remedio que creermos la versión políticamente correcta y nos dirigimos al camino que nos lleva al lodge, que está en lo alto de una pequeña colina.

Mientras nos acercamos al camino de subida vamos caminando paralelos a la valla, los niños corren a nuestro paso, pero al otro lado (me recuerda a la película “El niño del pijama de rayas”). Corren, nos saludan y nos gritan. Ahora si los entendemos, nos están gritando: “Muzungu”, curiosa palabra. Tal vez nos están insultando, pero a nosotros nos parece simpático. Nosotros seguimos caminando mientras ellos corren, agitan sus manos y nos gritan “muzungu”. Ellos por fuera de la valla y nosotros “protegidos” por dentro, tengo una sensación agridulce, pero sus gritos impiden mis reflexiones. Llegamos a las escaleras de ascenso y nos despedimos de nuestros pequeños amigos del otro lado de la valla.

La subidita es simpática, los 2000 metros de altura a los que más o menos estamos, se notan. Cuando llegamos a lo alto y vemos la recepción debemos reconocer que ambos nos quedamos gratamente asombrados. El lugar es precioso. La entrada está totalmente abierta, hay un bar, sillones, mesas, una chimenea gigante y tiene unas vistas espectaculares de los volcanes que nos rodean y de la jungla.

Entrada al lodge
Vistas del comedor principal

Le sigue el restaurante que es bastante amplio y dos escaleras, unas que bajan a la cocina y otra que baja a los baños. Hemos llegado justo a la hora del almuerzo, nos dan la bienvenida y  directamente nos dicen el menú que tienen  hoy y nos lo sirven. Comida muy sana, elaborada y bastante rica. Mientras almorzamos se viene a presentar el cocinero y también el manager del lodge. Estamos sorprendidísimos con tanta cortesía. Transcurrido muy poco tiempo vienen con nuestras maletas y nos dicen que nos las van a dejar en el interior de nuestro tented camp.

Después de almorzar continuamos nuestra ruta por el lodge, así que vamos hacia el fondo donde hay otra chimenea y una puerta que nos lleva a un camino por donde se accede a los diferentes tentend camps, los cuales están perfectamente sellados, tienen mosquiteras por fuera, cremallera, totalmente impermeables, hay una zona exterior con una mesa y dos sillas, en el interior hay una cama bastante grande, espacio suficiente para las maletas, un pequeño mueble de madera y al lado otra cremallera que al abrirla se accede al baño privado, el cual tiene de todo lo que puedas necesitar, incluso una botella de agua grande para lavarnos los dientes con ella.

Vista del tented camp

El lugar nos ha impresionado, cierto es que no es el lujo balinés, por poner un ejemplo, pero estamos en medio de un parque nacional, rodeados de jungla y en la RDC, así que a nosotros si nos parece lujo, teniendo en cuenta todo ésto y que no teníamos ninguna expectativa previa del lugar. De hecho, nos parece un lugar asombroso.

Tras cambiarnos, ducharnos y relajarnos durante un rato, salimos a pasear y curiosear por el lodge. Hay muchísimas figuras, tallas de madera y máscaras. Dan un poco de miedo, no son muy bonitas, pero tienen algo que las hace muy atrayentes.

Bueno aquí vamos a contar una pequeña pero gran “letra pequeña” que tiene venir a la RDC a ver los gorilas. El permiso es el más barato de los 3 países (400 USD), pero el Parque Nacional de Virunga “obliga” a que te quedes en este alojamiento y no solo una noche, sino dos, la noche previa a ver los gorilas y también la noche del día que has visto a los gorilas, lo cual es un poco absurdo, ya que terminas lo suficientemente temprano como para poder irte a otro lugar o incluso salir del país y cruzar la frontera para volver a Ruanda, no obstante te obligan a pasar 2 noches en este lodge, ¿motivos?: normas, seguridad y logística (o eso es lo que nos dicen). Esto supone lo siguiente: la noche en el Mikeno o Kibumba Tented Camp, cuesta 462 USD la habitación doble con pensión completa (bebidas alcohólicas no incluidas), dos noches son 924 USD (por pareja). Resumiendo: si se viaja en pareja o con un amig@ la cifra por ver a los gorilas es: 862 por persona, esto hace que ya no sea tan barato venir a ver los gorilas de montaña a la RDC. En Uganda puedes dormir donde quieras, así que quien piense que la RDC es lo más barato, es un error, es más caro que Uganda. Aunque no llega a alcanzar al disparatado precio de Ruanda. Y también hay que tener presente que el visado para este país es el más caro de los tres (ver información de visados AQUI)

Para las personas que viajan solas, el precio de la noche en lodge es 316 USD por noche, cifra que hay que multiplicar por 2, ya que la norma es quedarte dos noches, sumarle el visado y sumarle el permiso de los gorilas. Ya vamos por una cantidad bastante “simpática”. Aunque ya se sabe que viajar solo es mucho más caro que viajar en pareja o con otra persona y dividir gastos.

Otro dato importante a tener en cuenta si se quiera abaratar costes y evitar el intermediario de la agencia local es el siguiente: el Instituto Congoleño para la conservación de la Naturaleza (ICCN) tiene un acuerdo con la Dirección General de Inmigración Congoleña para facilitar la obtención de una visa turística de una sola entrada y de dos semanas de duración para las personas que visiten el Parque Nacional de Virunga. Para aplicar para este tipo de visa primero se debe comprar un paquete turístico on-line a través del Parque Nacional de Virunga, el cual no es reembolsable. Una vez hayas comprado tu paquete turístico y recibido tu confirmación de pago, recibirás un numero de orden, el cual debes poner en la parte superior del formulario que rellenes para solicitar la visa. Para ver el formulario de solicitud de visa haz click AQUI .

No cabe duda que visitar la RDC no es fácil, todo es bastante complejo y tedioso, pero haciéndolo con tiempo y a través del Parque Nacional de Virunga, te puedes ahorrar bastante dinero. Pero si no se quieren hacer todos estos trámites por uno mismo, una agencia local los puede gestionar por ti. Nosotros tenemos el contacto de 2 agencias locales que trabajan en este país: Congo Tourism Gate y Congo Gorila Safaris , también tenemos el contacto de un conductor (el que estuvo con nosotros) y el de un guía que además es ornitólogo y que hace tours guiados por todo el Parque Nacional de Virunga. Los teléfonos personales tanto del conductor como del guía-ornitólogo, por razones obvias, no los publicaremos, pero los facilitaremos a quién esté interesado para que pueda pedirles información y presupuesto.

Está oscureciendo y han encendido las chimeneas, esto significa que la temperatura va a empezar a bajar. Nos sentamos frente al fuego y disfrutamos del momento hasta que nos avisan para una charla… “¿una charla?”, pues si, una charla, o más bien una clase sobre gorilas: los tipos, las especies, las subespecies, sus costumbres, hábitos, alimentación, hábitat, comportamiento, grupos sociales, apareamiento, gestación, etc, etc.

Ahora mismo nos han dado tanta información sobre los gorilas que me siento como Dian Fossey, la zoóloga que dedicó su vida al estudio de los gorilas de montaña, historia en la que se basó la famosa película “Gorilas en la Niebla”.

Nos dan datos y cifras impresionantes, nos hablan también del trabajo que se realiza para la protección de los gorilas en Virunga y como ha aumentado su número. De las familias de gorilas. Del trabajo de los rangers, de los cazadores furtivos. Y también nos explican las normas para cuando mañana estemos frente a ellos. Creo que la charla ha durado más o menos una hora. Le hemos hecho decenas de preguntas. En la charla somos estamos nosotros dos y la verdad es que el ranger nos da una información muy densa y minuciosa de todo, lo cual va intensificando las ganas de que sea ya mañana 😉.

Hablándonos de las especies y subespecies de gorilas nos enteramos de que en Virunga también hay gorilas de llanura y además todos los animales típicos de la sabana. Parece que Virunga tiene muchísimo más que ofrecer de lo que nosotros habíamos pensado.

Vistas del Volcan Nyiragongo

Tras la clase magistral nos preguntan si queremos cenar solos o con el resto de huéspedes, a lo cual respondemos que con todos los demás, así que vamos directos a la zona del restaurante donde ya todos nos están esperando para cenar. Nuestros compañeros de mesa son Moises (nuestro conductor), una chica holandesa que está viajando sola y que chapurrea bastante bien el español y el guía que ha contratado. No hay nadie más, es lo bueno que tiene viajar en junio y venir a estos destinos tan poco demandados.

Terminamos de cenar y nos quedamos solos, el resto se va a acostar, pero nosotros nos quedamos bastante tiempo obnubilados viendo el manto de estrellas en el cielo y viendo algo que se intuye muy sutilmente a lo lejos, es el reflejo del lago de lava en las nubes que pasan por encima  del volcán Nyiragongo. El lugar indudablemente es único. Estamos tan eufóricos, tan entusiasmados y con tantas ganas de que sea mañana, que creo que nos va a costar dormir… Tomamos el sendero que nos lleva hacia nuestro tented camp, organizamos las cosas para mañana y nos vamos a la cama.  Mañana tenemos que estar preparados, desayunados y listos para salir a las 7:30 am, con lo que una vez más nos tocará, como ya es habitual, despertarnos temprano, pero mañana es un gran día, mañana cumpliremos un sueño.

Publicado por L&V

Viajeros apasionados, incombustibles y siempre listos para viajar :)

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