Dia 3 : Visita a Kigali – Ruta a Gisenyi

Suena temprano el despertador, nos preparamos y bajamos a desayunar a la terraza trasera del hotel, la cual tiene vistas a la ciudad de Kigali. Hay una mesa alargada con un gran buffet: frutas, yogur, distintos tipos de panes, plátanos fritos, café, té, jamón, queso, mantequilla, mermelada, ¿ya dije plátanos fritos? ;), tiene básicamente lo habitual para un hotel normalito de ciudad. Nos vamos hacia una mesa que está libre y un camarero nos ofrece algo que nos hace mucha gracia, “tortilla española”, que es con cebolla, pimiento y tomate. ¡OK, tomaremos 2 de esas!, hoy probaremos la tortilla española versión ruandesa 🙂

Después de desayunar, hacer el check out en el hotel y tras colocar todo el equipaje en el maletero de nuestro Rav 4, hacemos un pequeño peregrinaje por varios bancos de la ciudad para ver donde compran a mejor precio el euro. Prácticamente la totalidad del dinero que hemos traído son euros, también dolares (pero solo una cantidad simbólica para algunos pagos muy concretos), realmente el euro lo puedes cambiar en los tres países sin ningún problema, nadie rechaza una moneda que vale más que el dólar estadounidense. Aquí cambiamos una cantidad suficiente de francos ruandeses para los próximos días.

5000 Francos Ruandeses

Después de llenar la cartera con esos simpáticos billetes llenos de animales por todos lados, entre ellos el famoso y rentable gorila, buscamos una gasolinera para llenar el deposito del coche y de ahí vamos al Mercado Kimironko. ¿Qué mejor sitio para ver a la gente de ésta ciudad?

Mercado Kimironko

El Mercado Kimironko está en el centro de Kigali, aparcamos por los alrededores con cierta reticencia, ya que tenemos todo el equipaje dentro del vehículo, aún así no nos parece un lugar inseguro y aparcamos.

Algo que nos llama la atención es que por fuera del mercado hay muchísimos motoristas estacionados y no sabemos muy bien el por qué. Hay un ajetreo constante mires donde mires.

Ajetreo en el mercado Kimironko

Entramos en el mercado para ver el bullicio de gente y la mezcla de colores y olores característicos de estos lugares, en donde los contrastes son increíbles. Hay todo tipo de tiendas por fuera del mercado con cualquier cosa que uno pueda necesitar, ya en el interior observamos los típicos puestos de frutas, verduras, hortalizas, tubérculos, etc… unas personas compran lo que necesitan y otras venden sus productos ajenos a nuestra presencia.

Sonrisa de una madre a su hija

Los mercados siempre han sido un buen lugar para ver a la gente local actuar libremente, conocer sus costumbres e interactuar con ellos. El mercado está bastante limpio y organizado por secciones, desde muebles de madera, alfarería, zona de costura, electricidad, calzado, etc, hasta la sección de alimentación, la cual sigue estando muy limpia y bien organizada. Un lugar pintoresco y por supuesto el mejor sitio para comprar fruta fresca, sabrosa y barata.

Una de las muchas secciones del mercado de Kimironko

Después de pasear un rato por el mercado, ver a la gente haciendo sus compras, deleitarnos con las básculas antiguas de hierro (auténticas reliquias) , e incluso ser testigos de trueques de alimentos, salimos por la zona de la fruta no sin antes comprar una manilla grande de plátanos (llevo a un monito conmigo) 😉

Madre e hija de compras por el mercado de Kimironko

Justo al salir del mercado nos damos cuenta de que las motos que nos han llamado la atención al entrar son taxis. Todos nos gritan: “¡get on!”. Jamás lo hubiéramos imaginado. Y ahora que somos conscientes y nos fijamos, Kigali está totalmente llena de moto-taxis, una forma rápida, barata y segura de moverte por la ciudad.

Volvemos al coche para dirigirnos a visitar una parte de la historia reciente de éste país, una historia muy dura, una historia terrible que nosotros recordamos muy vagamente, ya que eramos adolescentes cuando ocurrió esa barbarie. Una historia, que dicho sea de paso, tampoco se estudia en los colegios europeos. Es esa parte de la historia de la que se habla poco e incluso a la que a pocas personas le interesa. Nos vamos a visitar El Memorial al Genocidio de Kigali, creemos que es una visita importante para aquellos que visitamos Ruanda por primera vez y que nos interese conocer algo de la historia de la ciudad y del país, de su pasado, de su presente e incluso de su futuro.

Creo que el pasado determina quienes somos hoy y cómo seremos mañana.

El genocidio de Ruanda fue un sangriento intento de exterminio de la población tutsi, supuestamente por parte del gobierno hegemónico hutu, en el que se asesinó a un 75% de la etnia tutsi. Los asesinatos masivos se iniciaron tras el atentado donde murió el presidente ruandés Habyarimana y el presidente burundés Ntaryamira. Las tensiones entre ambos grupos (hutus y tutsis) desató una de las mayores matanzas de la historia moderna. Murieron más de 800.000 tutsis.

Ahora mismo, escribiendo este post recuerdo todos los momentos en los que escuchaba por la televisión, después de llegar del instituto, que había guerra en un país africano llamado Ruanda y en otro país europeo que llamado Yugoslavia…en aquel momento no sabía ni dónde estaba ni el uno ni el otro, pero algo grave pasaba… Y hoy estamos aquí, en uno de esos países donde hace no muchos años hubo una matanza sin precedentes.

Los sentimientos ahora mismo están enfrentados, por un lado nos gustaría olvidar el tema y centrarnos únicamente en la visita turística al memorial y por otro lado nos gustaría seguir hablando de lo que ahora nos intentan vender de lo que aquí ocurrió: “la historia maquillada”, como toda buena historia. Adaptada a casi todos los públicos (como en las películas) y por supuesto adaptada a la conveniencia de los intereses pasados, presentes y futuros de occidente. Ninguno de nosotros estuvo aquí, así que tendremos que creernos lo que nos cuentan… o no…

Tras la muerte del presidente Habyarimana, parte de la población de Ruanda (concretamente los hutus) comenzaron a dar caza a los tutsi e incluso a miembros moderados de su propia etnia hutu. Todos ellos masacrados a tiros o a machetazos. Ruanda, con 8 millones de habitantes se convirtió en una inmensa fosa común (el 75% de los tutsi fueron asesinados) ante la atenta pero pasiva mirada de la comunidad internacional. Más de un millón y medio de ruandeses huyeron a Zaire (actual República Democrática del Congo), Tanzania y Burundi.

¿Por qué ocurrió esto? Una masacre tan atroz y de tal magnitud en un país que no se distingue en un mapa de lo pequeño que es, no parece ser algo fortuito, ya que aquí no hubo una guerra, hubo una matanza despiadada.

El Memorial al Genocidio de Kigali, abre todo el día de 8:00 a 17:00 siendo la última entrada a las 16:00 h, el precio de la entrada es libre, hay una caja de cristal, donde uno puede contribuir con una “donación” si así se desea.

Entrada al Memorial

Tenemos que esperar un poco para pasar a la sala donde nos ponen un vídeo. Es un vídeo narrativo a modo de introducción, que explica brevemente la historia del genocidio e incluso hay algunas entrevistas a varios supervivientes. El vídeo es sin duda bastante emotivo. Estoy tragando nudos durante todo el tiempo que dura, el cual se me hace eterno, hasta que por fin acaba.

Interior del Memorial

Ahora nos toca pasar al “museo” del genocidio, por llamarlo de alguna forma, una especie de circuito con diferentes secciones y salas. Es terriblemente explícito, demasiado para mi gusto. Hiriente incluso. Hay restos de ropa de personas asesinadas, zapatos rotos, machetes, cráneos con agujeros de bala, huesos de cualquier parte del cuerpo, documentos de personas muertas y/o desaparecidas, una pared llena con los nombres de las personas asesinadas, una sección de personas desaparecidas y/o asesinadas con sus fotos, e incluso hay una sección exclusivamente infantil. Evidentemente hay imágenes de cadáveres destrozados, personas mutiladas, fosas comunes y fotos en general del genocidio de una dureza inimaginable y que obviamente no vamos a poner aquí, salvo algunas que muestren mínimamente lo que estamos tratando de explicar y donde se pueda ver como es el interior del memorial.

Seccion Infantil

Hay audio guías, pero nosotros no las usamos. Vamos pasando de sala en sala leyendo los paneles y viendo objetos de todo tipo y fotos. ¿Quieren impactar? Lo han conseguido. El memorial del genocidio de Ruanda en Kigali es escalofriante y muestra una realidad tan cruda y tan desgarradora que personalmente nos preguntamos hasta que punto es necesaria.

Fotos de desaparecidos y/o asesinados en el genocidio

Lo que está claro es que mientras más observo mi alrededor solo pienso una cosa: ¿esta crudeza es necesaria? ¿no abrirá heridas que están aun sin cicatrizar?

A mi me impactó el lugar en si mismo, el exterior y especialmente el interior. Jamás lo hubiera imaginado así. Continuamos el recorrido sin dar crédito a lo que ven nuestros ojos. A cada paso que damos, todo lo que vemos nos transmite odio y rencor, el cual puede que aún siga estando latente… ¿que le transmitirá a los ruandeses? ¿paz y sosiego? Lo desconocemos…

No obstante, también nos transmite una certeza, la de la crueldad infinita a la que nos enfrentamos los seres humanos, la certeza de que no estamos exentos de algo así por el mero hecho de no ser conscientes de lo que ocurrió en este país hace poco más de 2 décadas. Creemos que es una forma de tocar esa parte sensible que todos tenemos, para evitar que la barbarie aquí ocurrida, se pueda volver a repetir en un futuro en otro lugar.

Impactante obra de arte con un machete como forma de expresión del genocidio

Una vez sales del edificio, se puede visitar el jardín de los rosales, así como las tumbas de las más de 250.000 personas que fueron asesinadas en Kigali durante el genocidio ruandés, todo ello con unas increíbles vistas a la ciudad.

Vistas a la ciudad de Kigali desde el Memorial

Nunca hemos dudado de la masacre, de las victimas, de los crueles asesinatos… lo que siempre hemos cuestionado son los motivos y los intereses que hubo para que eso sucediera. Pero ese es otro debate para otro momento y para otro lugar.

Después de haberle dedicado unas 2 horas al memorial, nos vamos en dirección al “Hotel Ruanda”. ¿Quien no ha visto la famosa película con ese nombre?, la cual hace referencia al genocidio de este país. Pues si alguien no la ha visto y el tema le suscita un mínimo de interés, ver la película es una buena manera para una primera toma de contacto con el genocidio.

De esta forma continúa, indirectamente, nuestro recorrido por la historia de Ruanda. El hotel se encuentra a escasos 15 minutos en coche desde el memorial.
Hay que decir que hoy en día este hotel ya no se llama Hotel Ruanda, el nombre actual es Hotel de las mil colinas, Hotel des Mille Colline.

Entrada al mítico Hotel Ruanda o Hotel de las Mil Colinas en la actualidad.

Una vez que llegas al hotel , nos recibe el personal de seguridad, el cual nos pide los datos, registran el interior del coche y también el exterior buscando bombas en los bajos del vehículo. Aparcamos gratuitamente en el parking exterior del hotel y entramos a la recepción (no sin antes pasar un control de seguridad). Vamos a visitar el famoso Hotel Ruanda.

Podemos pasar sin ningún problema sin estar hospedándonos en el hotel. Tras recorrer la planta principal y disfrutar de las múltiples pinturas que decoran sus paredes y las obras de arte en general, bajamos hasta la piscina y como el calor ya estaba apretando, decidimos tomarnos una cerveza y algo de picoteo para intentar relajarnos un poco después de tanta tensión.

Estando aquí sentada como si tal cosa, tengo un incesante baile de imágenes en mi cerebro de la famosa película, del hotel, de como lo recordaba, de como es actualmente, del memorial, las fotos, los cadáveres, la pobreza que he visto desde que llegamos al país, de la capital y de como la quieren maquillar… en fin… que relajarme no es una tarea fácil ya que por mi cerebro pasan cientos de imágenes por minuto y la mayoría no son agradables.

Cuando abandono mi lapsus mental y vuelvo a junio del 2019, continúo con mi reflexión, ahora en voz alta, Vic antes había ido al baño y mi mente aprovechó para “volar”. Víctor es ahora el que se muestra cabizbajo y me explica lo increíble que le parece que este hotel actuara de baluarte salvador durante la matanza, albergando a cientos de personas y protegiéndolas de lo que estaba ocurriendo en el exterior del hotel.

Vistas del hotel

Hablamos de como antiguamente, en los documentos de identidad de los ruandeses se les ponía a que etnia pertenecían y que tras el genocidio eso dejó de hacerse. Y lo curioso es que, supuestamente, no hay ningún distintivo físico que los diferencie, de ahí que tuvieran que estar identificados en dicho documento para saber quien era tutsi y quien hutu. Hoy simplemente son ruandeses, punto.

Creo que ya hemos tenido suficiente dosis de historia trágica y de reflexión. Damos por finalizada nuestra visita a Kigali, es obvio que se nos quedan cosas por ver, pero sinceramente consideramos que son secundarias y además vamos justos de tiempo. Así que después de la visita a éste icónico y legendario hotel, salimos de Kigali con un tráfico bastante organizado, fluido y sin apenas colas. La verdad es que nos sorprende bastante, esperábamos una ciudad más caótica y con un tráfico completamente congestionado. Vamos rumbo al Oeste, hacia Gisenyi ciudad ruandesa al borde del lago Kivu y que comparte frontera con Goma, la ciudad vecina en la República Democrática del Congo. Tenemos un largo camino por delante. Bueno, tenemos solo 160km por delante, pero vamos a tardar más de 3 horas, o por lo menos eso nos dice Google que coincide también con nuestra aplicación de maps.me

Ruta de Kigali a Gisenyi

Estamos conduciendo por la carretera que va hacia el oeste del país, llegamos a ascender hasta los 2600 metros, atravesando las montañas que recorren Ruanda de norte a sur. Esta carretera nos conduce hasta el Lago Kivu pasando por varios pueblos en la montaña. Es aquí dónde apreciamos que mas del 70% de la población esta ligada a la agricultura.

Locales caminando por los bordes de la carretera totalmente cargados.

Observamos gente caminando por los bordes de la carretera con todo tipo de utensilios para labrar y cultivar los campos así como muchísimas mujeres transportando en sus cabezas, con un perfecto equilibrio, cestas con comida, cañas, cubos con ropa y en definitiva cualquier tipo de objeto por voluminoso que sea.

Mujer ruandesa

Han pasado unas 3 horas aproximadamente desde que salimos del mítico hotel de Kigali y seguimos en ruta (nuestras apps no estaban equivocadas) ;). Durante todo el recorrido la carretera está en perfectas condiciones, para este trayecto no es necesario un 4×4. Ya se empieza a notar el fresquito del atardecer y de la altura a la que estamos. Vemos en el GPS que ya hemos bajado bastante en altura, aún así, estamos aproximadamente a una altitud de unos 1900 metros sobre el nivel del mar.

Seguimos descendiendo, ya vemos a lo lejos el lago Kivu, parece como si hubiera niebla, no se ve con claridad, pero el paisaje es precioso. Nos detenemos en la ciudad de Gysengi para hacer unas compras en un supermercado. La ciudad es grande, mucho ambiente, muchas tiendas. Hay incluso una avenida frente al lago muy similar al paseo marítimo de cualquier ciudad costera de Europa. Tras comprar seguimos nuestra ruta, ya que nuestro hotel se encuentra en las afueras de la ciudad.

Llegamos sin problema, la dirección y ubicación en la app de maps.me es exacta. Aparcamos y vamos a hacer el check in. El personal del Hakuna Matata Lodge nos recibe con una bebida de frutas frescas. Mientras nos registramos, unos gritos llaman mi atención, voy hacia la terraza que hay al lado de la recepción y cual es mi sorpresa cuando veo las fantásticas vistas que hay del lago. Los gritos son de un grupo de pescadores. Se sigue percibiendo esa ligera niebla que enturbia el paisaje, pero que lo hace sumamente misterioso… ¡me encanta!

Vistas del Lago Kivu

Disfrutamos de las vistas mientras nos terminamos de beber el zumo de frutas. Estamos contemplando el famoso lago Kivu y los barcos de pesca que le dan un aspecto casi irreal. Son unos barcos bastante atípicos.

Pescadores pasando cerca del hotel en el lago Kivu

Ya se está haciendo de noche, no cabe duda de que hemos llegado justo a tiempo. Los pescadores se alejan y nosotros bajamos a la habitación, abrimos la puerta y vemos que es enorme, con aire acondicionado y mosquitera, también tiene una terraza con vistas al lago y a los jardines del hotel. Y al salir a curiosear a la terraza somos testigos de un atardecer bastante llamativo… el sol parece una bola de fuego incandescente entre las nubes de tormenta y la lluvia distorsionando la luz del atardecer.

Espectacular atardecer a orillas del lago Kivu

Aunque no nos apetece lo más mínimo, nos ponemos manos a la obra a preparar las cosas para mañana y lo más importante (ahora que disponemos de wifi) concretar con el conductor la hora de recogida mañana en el hotel para cruzar la frontera e ir a la República Democrática del Congo.

Cenamos en el hotel, que ofrece una carta bastante variada y unos precios muy asequibles. Ya con la barriga llena nos vamos a la cama, esta noche por suerte, al tener aire acondicionado en la habitación, nos ahorramos parte del “ritual” de cada día sobre esta misma hora para evitar posibles picaduras mientras dormimos. Solamente encendemos una de las espirales y la colocamos en el balcón, bajamos la mosquitera antes de meternos en la cama y ponemos el despertador a las 7 am.

Caemos rendidos con la mente puesta en el día siguiente: RDC.

Publicado por L&V

Viajeros apasionados, incombustibles y siempre listos para viajar :)

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