Dia 2 : Safari en el Parque Nacional de Akagera – Kigali

Suena el despertador a las 06:00 am y como dos niños pequeños el día de Navidad, salimos de la cama disparados, abrimos las cortinas y la primera visión que tenemos es un increíble amanecer con una maravillosa vista del Parque Nacional de Akagera. Nos damos cuenta que estamos en lo alto de una colina desde la cual podemos divisar la grandiosidad del Lago Ihema. Estamos en el parque nacional más grande de Ruanda y a unos pocos kilómetros de la frontera con Tanzania. La odisea de la noche anterior para llegar hasta aquí es ahora mismo una simple anécdota, ha merecido muchísimo la pena despertarnos con estas vistas.

Amanecer en el Parque Nacional de Akagera

Tras el desayuno disfrutamos brevemente del ecolodge (lo cual es una verdadera pena, porque el sitio es precioso). Pero no hemos venido hasta aquí para quedarnos en un hotel por bonito que sea, así que nos ponemos en ruta y nos dirigimos hacia la entrada sur del Parque Nacional de Akagera para disfrutar de nuestro primer día de safari por libre.

Vista desde la terraza de nuestra habitación

El parque nacional de Akagera , situado al noreste de Ruanda colindante con Tanzania, tiene 2500 km2, cubre el 10% de la superficie total de Ruanda. El parque fue creado en 1934 con el fin de proteger a los animales de la sabana, así como sus montañas y pantanos. Los lagos Shakani e Ihema están situados dentro del recinto del parque. El parque debe su nombre al rio Kagera que lo atraviesa. Una gran parte de la sabana del parque se vió mermada a finales de los años 1990 disminuyendo la superficie del parque a menos del 50% debido a los campos de refugiados que se establecieron tras el Genocidio de Ruanda. La necesidad de comida hizo que se empezara a cazar, lo cual mermó considerablemente la fauna del parque. Poco a poco se han ido introduciendo animales, entre los más recientes se encuentran leones y rinocerontes negros.

Transcurridos varios kilómetros nos percatamos de que las carreteras están mucho mejor de lo que habíamos supuesto. Está claro que circular de noche por un sitio desconocido cambia el concepto que uno pueda tener, especialmente si estás en África. En cuestión de 15 minutos llegamos a la puerta sur del parque.

Bienvenidos al Parque Nacional de Akagera

Al llegar a la entrada, el personal de seguridad nos abre la barrera para acceder al parque, nos registramos en el libro de entrada y seguimos nuestro camino hacia el centro de visitantes. Y antes de lo esperado ya teníamos un grupo de babuinos dándonos la bienvenida.

Babuinos en el Parque Nacional de Akagera

Al llegar al centro de visitantes nos informan de que el parque se recorre en unas 6 horas y que la mayor concentración de animales está en la zona norte. Pagamos la entrada, 50 USD por persona y día y 12 USD por vehículo (si la matrícula es de Ruanda), si por el contrario la matricula es de otro país, la tasa por el vehículo es de 40 USD. En este caso nosotros pagamos 112 USD. También venden mapas del parque a 10 dolares, lo cual nos parece excesivamente caro teniendo en cuenta el precio que estamos pagando por la entrada, así que le hacemos una foto a un mapa que hay en la pared:

Mapa de pistas

El horario del parque es de 6h a 18 h, nosotros tenemos pensado estar aquí todo el tiempo necesario para disfrutar del lugar. No tenemos prisa. Si ayer fuimos capaces de llegar hasta esta zona de noche, también seremos capaces de hacer hoy el mismo recorrido, pero en sentido contrario para llegar hasta la capital, donde pasaremos la noche.

Empezamos recorriendo las pistas más cercanas a la entrada, yendo siempre en dirección norte, ya que nuestra intención es salir por la puerta que está en dicha zona. Entramos por la puerta sur, recorreremos el parque a todo lo largo y saldremos por la puerta norte. Ese es el plan.

Para los amantes de las aves, este parque es un verdadero paraíso.

Las pistas están muy bien, lo cual se agradece y además nos tranquiliza. Nuestra ruta nos lleva por un camino que llega a los pies del Lago Kivumba, en dónde divisamos unas siluetas negras en la lejanía. Mientras más nos acercamos, más definidas se van haciendo las figuras de lo que tenemos aún a bastantes metros, hasta que por fin los identificamos…¡hay como unos 10 hipopótamos pastando por fuera del agua, durante el día!. El camino nos lleva hasta orillas del lago, a unos 50 metros de los hipopótamos. Nos bajamos del coche en sigilo hasta llegar a un merendero con vistas al lago y como no, decidimos acercarnos aún más.

Hipopótamos a orillas del lago

Hay que recordar que los hipopótamos suelen salir del agua una vez que se ha ocultado el sol, no es muy común ver a tantos hipopótamos durante el día y con tanto calor fuera del agua. Nos miramos con una sonrisa de oreja a oreja. Están relativamente cerca de nosotros, nos vamos acercando con mucha prudencia para verlos lo más cerca posible, eso si, siempre dejando una distancia más que prudencial, ya que estos enormes herbívoros son capaces de llegar a los 35 km/h y son bastante territoriales y agresivos cuando se sienten amenazados, no en vano el hipopótamo es el animal que más muertes causa al año en África.

Hipopótamo en Parque Nacional Akagera

Seguimos nuestro camino recorriendo diferentes pistas del parque nacional mientras hacemos nuestro safari por libre disfrutando de las vistas y de las innumerables cebras que se cruzan con nosotros y que van poniendo un toque de color al entorno que nos rodea.

Paso de cebras 😉

Continuamos el safari agudizando nuestra vista en busca de fauna y mientras seguimos disfrutando de todos los animales con los que nos vamos encontrando: facóqueros, babuinos, bastantes aves, antílopes, topis, gacelas, cebras, etc.

Cebras Parque Nacional Akagera

Llevamos varias horas de safari cuando nos invaden las moscas Tse Tse, muy abundantes en esta zona. En ese momento, al subir las ventanas para que no entren más moscas y no nos piquen, nos damos cuenta de que no funciona el aire acondicionado, así que tenemos dos opciones, morirnos de calor o que las moscas se den un festín con nosotros… elegimos lo segundo, pero resulta muy incomodo conducir o sacar fotos y estar espantando moscas, las cuales son cada vez más abundantes en el interior del coche.

A medida que seguimos conduciendo vemos los típicos trozos de tela de color negro y azul, así que efectivamente estamos en una zona con abundantes moscas Tse Tse. Para quien no lo sepa, a estas moscas les encanta esos dos colores, la finalidad de esas telas colocadas en medio de los caminos es atraer a las moscas y que mueran, ya que impregnan estos trozos de tela con algún tipo de insecticida. Las moscas nos ganan la batalla y optamos por subir las ventanas y pasar muchoooooo calor…

Cebras, gacelas y topis

Continuamos el safari buscando un lugar con bonitas vistas para picar algo, ya que empezamos a tener hambre, hasta que en un momento dado un animal que nos fascina nos impide seguir nuestro recorrido ya que se encuentra caminando por la pista de tierra.

Elefante en el Parque Nacional de Akagera

Nos toca esperar un buen rato hasta que se aparte lo suficiente como para que podamos pasar cerca de él pero con seguridad. Mientras lo vemos disfrutar de un rico almuerzo vegetariano.

Nosotros, al igual que nuestro solitario “amigo”, también tenemos hambre, así que aprovechamos para comer en medio de la pista mientras lo observamos con total fascinación. Hemos de decir que es un animal que nos encanta, pero que al mismo tiempo, le tenemos muchísimo respeto.

Nuestro solitario y vegetariano amigo 😉

Seguimos nuestra ruta hacia la puerta norte, bordeando lagos y disfrutando de unos paisajes mucho más frondosos de lo que imaginamos. Miramos en cualquier dirección y todo es verde. Aquí es casi imposible ver felinos. Como ya hemos dicho, nos informaron que hay varios leones y rinocerontes negros que han reintroducido, pero no hemos tenido la suerte de verlos y sinceramente, viendo la orografía y la densa vegetación, esa posibilidad se disipó casi al instante de entrar al parque nacional.

Vegetación al borde del lago

Nos seguimos cruzando constantemente con cebras y gacelas, las cuales son muy abundantes en el parque a la par que huidizas. Aunque no estamos viendo una cantidad significativa de grandes mamíferos, la gran variedad de fauna que atraviesa con rapidez los caminos, nos hace sumamente entretenida la conducción.

Gacelas

Son aproximadamente las 4 de la tarde, en dos horas cierra el parque y nosotros llevamos unas 8 horas recorriendo todos sus entresijos. Estamos muy cerca de la puerta norte y antes de salir para ir hacia Kigali, decimos parar el coche y disfrutar de las vistas del lago Rwanyakazinga. La vegetación es abrumadoramente densa, lo cual nos hace reflexionar sobre algo que pensamos cuando estamos en este tipo de entornos: la inmensa cantidad de animales que habrá en medio de toda esa frondosa vegetación, a la que afortunadamente, ningún turista tiene acceso.

Damos por finalizado nuestro día de safari, son aproximadamente las 5 de la tarde cuando salimos del Parque Nacional de Akagera. En teoría se tardan 3 horas en llegar hasta Kigali, pero la teoría solo es eso, teoría. La gran diferencia en relación al día de ayer es que el camino hasta la carretera principal de asfalto esta vez lo haremos con luz… 😉

Iniciamos el camino de regreso a Kigali, para esta vez sí ver las pistas de tierra similares a las que tomamos ayer. Nada tiene que ver con la experiencia de anoche. Pistas en buen estado, pero sin ninguna señalización. Es evidente que conducir de noche no es la mejor opción, ya que estos caminos tienen decenas de ramificaciones y confundirte es fácil, pero de día no hay ningún problema.

Por los caminos de tierra nos vamos encontrado con muchos agricultores que llevan utensilios para labrar y machetes, lo cual anoche me asustó y sin embargo hoy me parece lo más normal del mundo…que diferente se perciben las cosas según el estado en el que te encuentres: lo que anoche percibí como un objeto potencialmente peligroso para nosotros, hoy es una herramienta útil para la agricultura. Mi propia estupidez hace que me ría de mí misma.

Hemos llegado a la carretera principal asfaltada sin ningún problema y sin perdernos. El camino hasta Kigali nos resulta largo y un poco pesado, pero es porque estamos muy cansados. Llegamos a nuestro hotel, el Five to Five Hotel.

Mapa de ruta

El hotel está situado muy cerca de una avenida que recorre la capital de Ruanda, en una calle paralela, tan pronto te desvías a dicha calle, el asfalto da paso a calles sin pavimentar, de arena compacta con surcos de las escorrentías del agua. El hotel está bien situado, con parking privado gratuito, cerca de restaurantes, bares, bancos, etc. Y todo a pocos minutos caminando del hotel.

Al abrir el maletero para sacar el equipaje nos percatamos de que todo está lleno de tierra, las maletas están cubiertas de polvo. Automáticamente nos miramos el uno al otro de arriba a abajo y somos conscientes de que necesitamos una ducha con urgencia. Entramos a la recepción para hacer el check in y tenemos que pasar un control de seguridad previamente (tipo aeropuerto), al subir las maletas a la cinta lo dejamos todo lleno de polvo… ¡que vergüenza!. Pareciera que llevásemos todo el día conduciendo por pistas polvorientas dentro de un parque nacional… 😉 Nos registramos, pagamos y de cabeza a la ducha. Literalmente tenemos polvo hasta en las pestañas.

Aunque estamos agotados, nos apetece salir a ver el ambiente de Kigali por la noche. Los bares están llenos de gente comiendo y bebiendo, hablando, riendo, incluso cantando en los karaokes; se ve buen ambiente y no se aprecia inseguridad. Continuamos nuestro paseo buscando un lugar donde cenar. Al final llegamos a la avenida principal y vemos una cafetería, Java House, con una terraza al aire libre, el lugar perfecto para tomarnos una cerveza bien fría y cenar en condiciones. Estamos muertos de hambre. El precio es razonable, buen servicio, buena comida y bastante rápidos.

Ya con el estómago lleno, volvemos caminado al hotel para descansar, mañana toca recorrer los principales atractivos de Kigali.

Guía de Ruanda, Uganda y Congo en 16 días por libre :

Publicado por L&V

Viajeros apasionados, incombustibles y siempre listos para viajar :)

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